sábado, 7 de junio de 2014

Paraíso - Capítulo 8. Kallhed.

- Xereide!
Es su última palabra. Siente un rayo que le parte el alma en dos. Ha faltado a la principal regla de cazador, a faltado a todo lo que le habían enseñado. Se ha expuesto, pero ella lo vale...

Por un segundo toda su vida pasa ante sus ojos...

Es apenas un niño, y su madre lo saca de la gran ciudad, huyen con rumbo desconocido.

- y papá?
- Ya no vendrá mas, mi pequeño. Papá se ha ido al cielo. - miente, pues ella misma no sabe donde se encuentra el padre del pequeño.
- Por qué? Por qué no nos lleva con él?
- Al cielo se van las personas solas. Nadie decide el momento, solo la divina providencia...

Llora, es apenas un niño de 4 años, y tiene recuerdos vagos de su padre. Nunca tuvo mucho tiempo con él. Siempre fuera, siempre de viaje. Pero cuando podía, jugaban juntos como dos camaradas. La madre lo atrae hacia si cariñosa, y logra consolarlo. Ella está muy asustada, pero debe huir. Es la vida del pequeño que está en juego. Nadie debe saber de su existencia, pues sería demasiado riesgoso, por eso huye hacia las zonas mas alejadas, a lugares que son dominados por leyendas y mitos, lugares donde se cuenta existen seres que son capaces de dominar al mismo demonio.

Se unieron a una especie de caravana errante. No tenían lugar de residencia permanente. La madre se las arregló para atender en la cocina, y así pudieron sobrevivir en esa comunidad de exiliados...

Mamá murió en un accidente. Fue una muerte rápida, se podría decir que no pudo darse cuenta que había sucedido. El gas que escapó del motor envenenó mortalmente a todos los ocupantes, que murieron dormidos, sin el mayor ruido. El pequeño Kallhed había escapado como siempre a presenciar el entrenamiento de los malabaristas. Se habían acostado al mismo tiempo, pero cuando mamá dormía salió apenas haciendo ruido... Al retornar el fuerte olor lo puso en alerta. En vano trató de despertar a todos... Los demás se dieron cuenta por sus gritos que algo pasaba. Un error humano, aquellos que comete cualquiera. Un chofer dormido con el motor encendido, exhausto por el gran tramo recorrido, una docena de personas expuestas a un gas letal.

Incineraron los cuerpos, no hay lugar para entierros en las caravanas. El es apenas un muchacho de diez años, y el dolor de la pérdida lo hizo madurar en un sólo día.

Kallhed, así se llama. Siempre recordará la primera vez que mamá pronunció su nombre completo, y le hizo repetirlo sonriendo. "Algún día, en algún momento tendrás que pronunciar tu nombre a viva voz, y hazlo con orgullo, pues eres hijo de un predestinado..." Nunca entendió porqué le decía esas cosas. Era sólo un niño, que quería jugar, y que no entendía porqué su papá de había muerto...

Tuvo que trabajar de todo. Aprendió con la caravana mil oficios. Cocinaba como los dioses, así le decían. No había artefacto que no pudiese reparar....
El gran Kallhed, el único que podía aprender un oficio en una noche. Llegaron a creer que era un superdotado. Incluso llegaron a creer que hubiese sido capaz de reparar a una persona de habérselo propuesto.

Logró destacar en todo, empezó a entrenar con los malabaristas, hasta que por esas casualidades de la vida llegaron al lugar donde se decidió su destino...

Fue seleccionado para ser entrenado como cazador, y no dudó un momento en aceptarlo..... Hubiese aceptado cualquier reto, estaba en sus venas, y no desperdiciaría esta invitación, jamás....

La conoció ese día. Era lo más hermoso que había visto. Una fiera disfrazada de mujer, una valquiria mitológica con aires de afrodita, una diosa guerrera en un cuerpo de niña. No se le ocurrían mas calificativos. Lo demás sucedió como tenía que suceder. Esa niña engreída resultó ser el rival mas fiero a vencer. Y no pudo con ella.

Al inicio pensó que no era una mujer a lo que se enfrentaba, sino a un desalmado demonio disfrazado de femme fatale que quería hacerle quedar en ridículo. En la escuela se lograba imponer con una facilidad imposible de comprender. El instructor no la quería, eso se notaba. Pero también había notado que entre ellos había un vínculo extraño, como si hubiesen estado unidos desde antes. Era extraño, pero a veces le pareció notar un ligero aire de ternura en el instructor cuando la miraba....

Al final él mismo terminó derrotado ante esa encantadora mujer, y fue correspondido. Vivieron un tórrido romance, a escondidas de todo el mundo...

 Era el hombre más feliz del planeta....

Sucedió sin previo aviso. Nadie los oyó llegar, a pesar de haber sido adiestrados, fueron superados en número y armas. Apenas tenía tiempo de escapar, y sólo pensaba en Xereide, tenía que avisarle...

Sus ojos se encuentran con los de ella. "Te amo" parece decirle ... Sin oponer resistencia se deja hundir en la oscuridad de la inconsciencia, ha entregado su vida por el ser que ama, y ahora ella estará a salvo. "Te equivocaste, Mamita, no tuve que decir mi nombre en voz alta, allá voy ..."

No tuvo tiempo de llorarlo. Un rápido beso en los labios, y a defenderse... No pudo decirle siquiera que lleva en su vientre a su hijo...

Cual fiera herida, con toda la destreza de una luchadora de antología, va dejando fuera de batalla uno a uno a sus atacantes....

No lejos de ahí, el cazador nota que su mejor alumna es finalmente derribada.... "Huye" le dijo su padre, antes de exhalar su último suspiro en sus brazos...  no dejará que le pase a ella lo mismo....


No hay comentarios.:

Publicar un comentario