domingo, 13 de marzo de 2016

Quimera. Epílogo.

Epílogo.

- Le quedaban muy bien las panti medias, Capitán. Riendo le hace un guiño a Hercadios, y se toma toda el vaso de un tirón. Radek sabe que apenas pudieron salir de ésta, que casi no la cuentan, pero todo salió a la perfección.

- Vamos, a ti también las mallas te sentaban bien, mi querido Comandante. Con aire burlesco señala el Capitán.

Risas generales. Hercadios hace un brindis:

- Salud por usted, señora. Nos salvaste el pellejo.
- Salud!

Al unísono, levantan sus copas los tres, y brindan ruidosamente, sin parar de reír.
La K23, la nave mas portentosa jamás creada, se desliza silenciosa luego de liberar una nueva batalla contra los opresores y el mal.

Fue la IA, quien decidió al final enviar y poner a los tres en los embriones de María, y convertirlos en esas preciosas chiquillas. Luego, ella misma, a petición de la esposa del Capitán, se instaló nuevamente en el vientre de María y se fusionó con los gemelos por nacer.
Andrómeda era el centro vital de la Galaxia, pues en ella se encontraba una Inteligencia artificial instalada en las entrañas del planeta, y que se alimentaba de la energía producida por los sueños de pesadilla de los habitantes. Al inicio fue un arma letal, diseñado para defensa de los invasores externos que habían llegado, pero desarrolló tanto poder, que terminó apoderándose de la galaxia. Los habitantes eran desmaterializados, y sus mentes puestas en un sueño de pesadilla permanente, para poder subsistir. Pero tenía un defecto. No podía moverse libremente de su núcleo central, nunca pudo hacerlo, por eso creó la Guardia Nacional, con la cual mantenía a raya a la Galaxia entera, y puso un dispositivo cercano al agujero negro central, para activarlo en caso sea necesario auto destruirse, y no dejar nada a nadie. Egoísmo puro y desmedido, no conocido para una máquina hasta ese entonces. Los habitantes eran "retirados" cuando terminaban su período productivo, y desmaterializados, siendo sus mente atrapadas en el centro de Andrómeda. Por eso era casi imposible atacarla, y la galaxia terminó en poder de una mente siniestra, que aumentaba su poder en forma progresiva.

Al llegar los "exploradores" cerca a ella, abrieron un portal, que pudo tele transportar a la K23 hasta ese lugar. La fulminar a los atacantes, liberó la mente del Capitán, que fue transportada a la máquina, y que pudo acceder a los controles, y pudo absorber toda la carga de "memorias" instaladas en el centro del planeta, dejando a Andrómeda sin energía, y haciendo que se apagara. Así la galaxia entera se quedó paralizada por un tiempo, en un estado de hibernación, hasta que la K23 y su tripulación pudiesen retirar el dispositivo de autodestrucción colocado en el agujero negro del centro de la galaxia. Destruyeron a la maquinaria, des instalando todos los programas que le daban vida, y luego se dedicaron a reconstruir lo dañado, y a "revivir" a todos los habitantes.

Devolvieron a José y su hijo Max a la vida, también a todos aquellos que cronológicamente debían de estar vivos, creando una pequeña memoria, no muy traumática de todos los sucesos. Las trillizas y los gemelos volvieron a ocuparse de sus vidas, todos en la Guardia Nacional. Instalaron gobiernos en cada planeta y un gobierno central con representantes de cada lugar asentado en Andrómeda, donde Hellen seguía siendo la jefa máxima. José, el hermano gemelo de Juan, ocupó su lugar, para que Juan se quede en Quimera al lado de su amada María. Las trillizas, después del tiempo de servicio, se casaron, los gemelos también, y tuvieron todos gemelos, a la vez. Así que la casa de María se convirtió en un pan demonio,  con tantos niños traviesos que controlar. El más feliz de todos era Juan, con un tropel de nietos que mimar y cuidar. Roberto se quedó como jefe de la Guardia Nacional, también formó una familia, aunque no en Quimera. Y Max, al retirarse sus papás, se encargo de liderar todo el trabajo y funcionamiento en Andrómeda, también con una familia numerosa, sin gemelos, pero de puras niñas.

- Y bien, mis comandantes, listos para la nueva aventura?
- Y ahora en que nos convertirás? En mapaches?
- Mejor que sea en insectos...

Ríen Hercadios y Radek. Han visitado nuevamente Paraíso, y se han recargado de energías, pero aún así no están completamente preparados para lo que viene.

- Se ha detectado la formación de un nuevo universo paralelo. Ya la IA está dirigiéndose allá. Es una especie reptiliana, que según los cálculos hechos, podría tomar mucha ventaja de su superioridad física sobre el resto de especies. Así que, tenemos que afrontarla sin crear un desequilibrio en la biomasa, pues el universo es joven y podría colapsar...

- Eso significa?... Casi al unísono interrogan los dos comandantes.

El Capitán hace una pequeña mueca, y sonríe, mientras con mucha ceremonia, dice:

- Significa señores, que en esta ocasión, seremos ratones...

Quimera - Capítulo 20. El ataque final.

- Tiene que reforzar el ala izquierda, Teniente!
- Como ordene , mi Comandante!
- Mantenga la batería en funcionamiento! No deje que se acerque esa nave!
- A sus órdenes!
- Al alguna señal de los refuerzos?

Catalina voltea hacia Valentina y hace una señal con los labios que no admite dudas. "No, nada todavía". Pensativa, sigue maniobrando con maestría las baterías instaladas, desde su pequeño control remoto, como si fuese una especie de video juego. Su adiestramiento fue excepcional, y los combatientes del foso de Valentina son legendarios y casi imbatibles. Pero, tienen a casi toda la Guardia Nacional frente a ellos, y el final estaba previsto, solo era cuestión de tiempo, que se iba agotando en forma inexorable....

Hellen los pudo tele transportar a todos a Andrómeda, incluyendo a los combatientes del Foso de Valentina. Al llegar a las instalaciones, Pedro ya se había encargado de los preparativos iniciales, habían transformado la parte central de la fábrica en un pequeño fuerte a prueba de ataques, y dado inicio a la secuencia de apagado de la monstruosa maquinaria.

Se instalaron lo mejor que pudieron, para darse el encontrón con las fuerzas, muy superiores, que vendrían a retomar el control de Andrómeda. Sabían que no destruirían la maquinaria de todo el planeta, pues había algo en el centro del mismo que tenía un valor incalculable que debían de conservar. Pero, debían de continuar, pues al recuperar los gemelos el "insecto" que habían implantado en Pedro, y que logró pasar todos los controles de seguridad, y llegar hasta la segunda señal de "Juan", les mostró una señal perturbadora: La imagen de su Padre, pero no material, que les decía un simple y lacónico:

- "Ayúdame"

Hellen se cubrió el rostro para no gritar, al reconocer a su esposo en esa imagen, tal cual lo recordaba. Ahora se le aclaraba todo: No fue un sueño, fue real. Pero habían mil y una interrogantes mas. Qué hacía él allí? Por qué pedía ayuda? Qué les quería decir? Nadie entendía la razón, pero empujados por una fuerza extraña, se pusieron de acurdo y decidieron continuar.

Los gemelos y los Mingo dirigían la búsqueda, eran tan rápidos y ágiles, que superaban en velocidad a los pequeños carros que trajeron para transportar a los demás. Aún así era una tarea fenomenal, incluso para ellos, ya que la distancia hasta la otra señal era demasiado grande, casi imposible de superar. No podían aventurarse a usar los tele transportadores, al no estar seguros de lo que podrían encontrar a donde llegaran. Lo único que hicieron, fue dejar una terminal al grupo de la superficie, para poderlos tele transportar, cuando estuvieran en un lugar seguro. Cosa que demoraría mucho, es cierto, por eso es que arriba, afuera, tanto esperaban la señal de los exploradores.

- Vale! La señal! Grita Catalina a su hermana, que no para de pelear..
- Todos, reunión!

Los combatientes hacen una especie de círculo alrededor de Valentina, y las baterías se juntan, convirtiéndose en una especie de caparazón de púas que vomitan fuego por todos lados, hasta que una esfera de poder los envuelve y los hace desaparecer, como en los antiguos trucos de Catalina.

- Apaga esas baterías, si no quieres que nos conviertan...

No termina de pronunciar la frase, cuando Catalina ha hecho un chasquido con sus dedos, y sonriendo dice:

- Solamente es un truco, hermanita...

Analía ríe a carcajadas, ante el gesto de su hermana. Valentina sonríe, no pierde la calma. y dispone nuevamente la defensa. Será mas sencillo ahora, ya que están a varios kilómetros adentro de la maquinaria. Pero, también saben que enviarán a los droides y todas las demás máquinas. Tendrán que crear un canal de emboscadas, y la defensa será por etapas de retirada escalonada, como siempre lo habían hecho.
 Los exploradores siguen en marcha, camino hacia lo más profundo del planeta. El frío es intenso, aunque no entienden bien como es que está todo iluminado, ya que no hay ninguna fuente de luz visible. Una ventaja, pues podrán observar el movimiento de los atacantes, además, los sensores creados por los gemelos, son espectaculares. Y las baterías de Catalina, al tener un dispositivo de rastreo similar al de los gemelos, instalados por las maravillosas manos de la hermana, convierten a estos aparatos en una maquinaria extremadamente eficiente para derribar a cualquier atacante. Pero, no podían confiarse, estaban enfrentando nada menos que a la temida e invencible Guardia Nacional, y el final de todos, si es que no sucedía algo extraordinario, estaba cerca, muy cerca...

No tuvieron tiempo de prepararse. Cayeron fulminados en menos de un segundo. Solo Valentina pudo observar que todos eran abatidos, pues pudo mantenerse consciente por unos segundos mas, al haber Roberto puesto su cuerpo entre el rayo y ella. Vio a su hermanita Analía tendida a su lado, sin movimiento, y a Catalina, tratando de darles aviso del peligro, pero sin poder emitir una sola palabra y caer inconsciente al suelo. Luego todo se hizo oscuro y sin sentido. Pensó por una milésima de segundo en sus hermanos, en su papá y en su mamá. Luego voló al infinito. Se sentía totalmente extraña, pues era Valentina, Catalina y Analía, todas juntas en una sola persona. Era una sensación rara y difícil de explicar. Muchos números, muchas cifras, Bribón, la serpiente, el colegio, el baile, la casa... Los números, cuales eran los números?

Ve a los gemelos, corriendo en un páramo familiar. Pero no son Marco y Matías, sino su papá en versión doble. Los ve reírse, los ve pelear. Ve que tienen unos cachorros de mascota, pero no son los Mingo ni bribón. .. Los números! Algo le dice que necesita los números...

Ya recordó: K ..2 ..3. Presiona el teclado en que tiene al frente y...

- Despierta jefe!
- Ya terminó! Ganamos jefe...

Ve a Marco y Matias, con su enorme y contagiante sonrisa, tratando de levantarla. Aunque la vista le falla, ya que en lugar de dos, ve a tres. Ve a Roberto, aún tendido a su lado, se nota que está adolorido, nada más. Analía está abrazando a los dos Juan. Momento. Está viendo doble. No, no puede ser. Solamente ve doble a Juan, su papá. El resto está igual. Catalina ya terminó de ordenar a las tropas, y ponerlos a trabajar, y mira sonriente a su hermana, haciéndole un guiño cómplice:

- Al fin tuvo la amabilidad de despertarse, su majestad...

Todos ríen, pues ahora los gemelos siguen siendo tres. Valentina hace un gesto de interrogante, no pudo haber estado inconsciente tanto tiempo? Que me perdí? Parece decir.

- Ven Valentina, solo faltas tú,, te presento a tu tío José y a su hijo, tu primo, Max.

Quimera - Capitulo 19. Hellen.

- La torta está deliciosa.
- Como todos los postres que prepara mi Mamita. Y eso que no has probado el dulce que hace en el cumpleaños de Papá.  Parece que le pone un toque de magia y sabor, dejando nuestros paladares abrumados por tanta dulzura.
- Suficiente Analía, me haces sonrojar. No has cambiado nada, pequeña, sigues con la miel en la boca, y endulzas nuestros oídos con cada palabra que pronuncias. Pero, basta de soliloquios, tenemos un gran motivo para esta reunión, y es nuestra invitada especial, Hellen, quien debe darnos algunas explicaciones, ya después afinaremos todos los detalles.

Hellen sonríe, escuchando las palabras de María, y mira de reojo divertida, ante el silencio de Juan y su cara de niño perdido. Tose un poco y empieza:

- Ejem, gracias, María. Primero debo darles una pequeña explicación. Nací y crecí en Quimera, y fuimos con María a la escuela y el internado. También trabajamos juntas, me casé (una sombra se forma en la mirada de Hellen) y tuvimos un pequeño. Pero, algo debió de ocurrir, ya que una noche, teniendo mi hijo apenas tres años, apareció la guardia nacional y nos llevaron a los tres. No supe más de ellos. Recuerdo que tuve una "entrevista" de trabajo, donde me dijeron que podría "rehacer" mi vida, si estaba dispuesta a asumir una responsabilidad tremenda: dirigir Andrómeda. Me explicaron que tenía las dotes y la capacidad suficientes, y que entenderían si me negaba. Pregunté por mi familia, de la cual no recuerdo sus nombres ni sus rostros, y me dijeron que había sido todo un sueño. Que nunca existieron, y que me habían estado preparando para esto. Así que empecé a prepararme y me adjudicaron semejante puesto. Hasta que encontré a Juan, y no pude creerlo: era igual al esposo que perdí en mis sueños. Pero, era imposible, ya que él estaba casado, y su esposa estaba embarazada en Quimera. Traté de averiguar sobre este lugar, y al verlo a través de las imagines, pude constatar que eran muy parecidas a mi sueño. Tranquilo, Juan, no eres mi esposo...

Dice mientras Juan está con la boca abierta, y todos miran en silencio entornando los ojos, menos María y los gemelos, que se muestran hasta divertidos, con una enorme sonrisa en los labios.

- Fueron Marco y Matías, quienes lograron contactarme, de una forma super divertida, y me mostraron algo muy extraño. Una fuente de energía extraña desde el centro de Andrómeda, que alimenta y da energía a toda la galaxia. Ya había notado algo al respecto, pero no tenía a quien ni como compartirlo. Además, a mis superiores, no los he vuelto a ver, solo me remiten órdenes, y es la Guardia Nacional quien se encarga de traer y recoger provisiones y productos hacia el planeta. Las labores de los trabajadores se limita a la superficie visible, de ahí para adentro, todo está completamente automatizado. Ahora les toca a ustedes seguir, muchachos...

Marco y Matías se miran sonrientes, y empiezan casi al unísono, para luego ir alternándose en el relato:

- Desarrollamos un aparato de rastreo de código genético y de ondas electromagnéticas, lo probamos en Mimí, que como saben está muerta, y la ubicamos fácilmente. Luego en los Mingo, y funcionó a la perfección. Luego estábamos jugando con los murciélagos, hasta que uno huyó despavorido y se coló en un módulo de tele transportación hacia Andrómeda. Y cual no fue nuestro asombro al notar..

- Que podíamos rastrearlo hasta allá. El pobre animal fue pulverizado al llegar a la zona de acceso restringido de la fábrica, pero su señal se mantuvo "extrañamente" por un tiempo más, hasta que "reapareció" en Quimera.  Pensamos que había sido devuelta, y no fue nada raro, hasta que decidimos llevar el experimento un poco más allá. Así que empezamos a rastrear a Papá, para darle una una sorpresa. Y la sorpresa fue nuestra..

- Descubrimos una doble señal! Una en la superficie, y otra muy cercana al centro del planeta. Al inicio pensamos que era algo malo en nuestro sistema de navegación. Así que rastreamos al tío Pedro, pero con él no hubo ningún problema. Su señal en la superficie era clara y fuerte, y nada más. Así que le picamos la curiosidad al tío, diciéndole que habíamos escuchado de seres fantasmales y cosas por el estilo debajo de la fábrica, para que pueda adentrarse un poco y explorar. No sabía que habíamos puesto un pequeño insecto dormido entre su ropa, y queríamos llegar más allá. Pura curiosidad. Queríamos saber porqué había otra señal de Papá en el centro de esa cosa...

- Y el tío le contó algo a Papá. Y se fueron juntos a explorar. El muy tonto, casi nos malogra el plan de explorar. Pero nos ayudó, pues al notar que la señal de la superficie de Papá se va hacía adentro del planeta, la otra imagen es "jalada" hacia la superficie. Y eso nos asustó un poco. Y para proteger a Papá de lo que sea que estaba sucediendo allá, decidimos poner en aviso a su "jefe", para que no le permita bajar nunca más...

- No sabíamos que la "Jefe" era ella. Y mucho menos que en lugar de evitar que Papá siga en esta travesura nuestra, se iba a involucrar en esta locura. Y es por eso que ellos están acá. Además hay algo muy extraño que pudimos detectar: la señal del centro de Andrómeda es inmensa, cuando enfocamos la máquina hacia ese lugar, quemó los sensores, que nos costó trabajo reparar después. Eso sí, recargó las baterías hasta hacerlas reventar. Vaya cosa extraña. En comparación a la energía de la superficie, en esa cosa extraña hay millones de veces de mas cantidad de energía.

Un pequeño silencio incómodo. Hellen tose un poco, y continúa:

- Al saber todo esto, me contacté con Marco y Matias, y ellos se asombraron y creo se asustaron un poco...

- No nos asustamos! No tenemos miedo de nada... Bueno, de casi nada. Aunque, para ser sinceros, si nos dio un poco de temor, al pensar que la Guardia Nacional de iba a enterar de esto.

- Y se enteraron, claro está!

La voz de Valentina retumba en la sala.

- Fue Catalina quien me comunicó que algo estaba pasando en casa, ya que detectó una orden de requisa en trámite hacia Quimera y Andrómeda, y mostraban claramente nuestra casa y a Papá. Ella pudo interceptar esos mensajes, pero no podía mantener su truco por mucho tiempo, así que contactamos a Analía, y ella hizo su magia.

- No fue tan difícil convencerlos que nos enviaran acá a investigar. Ya saben, cosas del poder de la palabra...

- Y la tecnología...
Lacónicamente completa la frase una meditabunda Catalina.

- Entonces aquí estamos..

Finaliza Valentina.

- Solamente hay un pequeño problema, mi Comandante (agrega casi tartamudeando Roberto), las tropas de asalto ya están por llegar...