domingo, 13 de marzo de 2016

Quimera - Capítulo 20. El ataque final.

- Tiene que reforzar el ala izquierda, Teniente!
- Como ordene , mi Comandante!
- Mantenga la batería en funcionamiento! No deje que se acerque esa nave!
- A sus órdenes!
- Al alguna señal de los refuerzos?

Catalina voltea hacia Valentina y hace una señal con los labios que no admite dudas. "No, nada todavía". Pensativa, sigue maniobrando con maestría las baterías instaladas, desde su pequeño control remoto, como si fuese una especie de video juego. Su adiestramiento fue excepcional, y los combatientes del foso de Valentina son legendarios y casi imbatibles. Pero, tienen a casi toda la Guardia Nacional frente a ellos, y el final estaba previsto, solo era cuestión de tiempo, que se iba agotando en forma inexorable....

Hellen los pudo tele transportar a todos a Andrómeda, incluyendo a los combatientes del Foso de Valentina. Al llegar a las instalaciones, Pedro ya se había encargado de los preparativos iniciales, habían transformado la parte central de la fábrica en un pequeño fuerte a prueba de ataques, y dado inicio a la secuencia de apagado de la monstruosa maquinaria.

Se instalaron lo mejor que pudieron, para darse el encontrón con las fuerzas, muy superiores, que vendrían a retomar el control de Andrómeda. Sabían que no destruirían la maquinaria de todo el planeta, pues había algo en el centro del mismo que tenía un valor incalculable que debían de conservar. Pero, debían de continuar, pues al recuperar los gemelos el "insecto" que habían implantado en Pedro, y que logró pasar todos los controles de seguridad, y llegar hasta la segunda señal de "Juan", les mostró una señal perturbadora: La imagen de su Padre, pero no material, que les decía un simple y lacónico:

- "Ayúdame"

Hellen se cubrió el rostro para no gritar, al reconocer a su esposo en esa imagen, tal cual lo recordaba. Ahora se le aclaraba todo: No fue un sueño, fue real. Pero habían mil y una interrogantes mas. Qué hacía él allí? Por qué pedía ayuda? Qué les quería decir? Nadie entendía la razón, pero empujados por una fuerza extraña, se pusieron de acurdo y decidieron continuar.

Los gemelos y los Mingo dirigían la búsqueda, eran tan rápidos y ágiles, que superaban en velocidad a los pequeños carros que trajeron para transportar a los demás. Aún así era una tarea fenomenal, incluso para ellos, ya que la distancia hasta la otra señal era demasiado grande, casi imposible de superar. No podían aventurarse a usar los tele transportadores, al no estar seguros de lo que podrían encontrar a donde llegaran. Lo único que hicieron, fue dejar una terminal al grupo de la superficie, para poderlos tele transportar, cuando estuvieran en un lugar seguro. Cosa que demoraría mucho, es cierto, por eso es que arriba, afuera, tanto esperaban la señal de los exploradores.

- Vale! La señal! Grita Catalina a su hermana, que no para de pelear..
- Todos, reunión!

Los combatientes hacen una especie de círculo alrededor de Valentina, y las baterías se juntan, convirtiéndose en una especie de caparazón de púas que vomitan fuego por todos lados, hasta que una esfera de poder los envuelve y los hace desaparecer, como en los antiguos trucos de Catalina.

- Apaga esas baterías, si no quieres que nos conviertan...

No termina de pronunciar la frase, cuando Catalina ha hecho un chasquido con sus dedos, y sonriendo dice:

- Solamente es un truco, hermanita...

Analía ríe a carcajadas, ante el gesto de su hermana. Valentina sonríe, no pierde la calma. y dispone nuevamente la defensa. Será mas sencillo ahora, ya que están a varios kilómetros adentro de la maquinaria. Pero, también saben que enviarán a los droides y todas las demás máquinas. Tendrán que crear un canal de emboscadas, y la defensa será por etapas de retirada escalonada, como siempre lo habían hecho.
 Los exploradores siguen en marcha, camino hacia lo más profundo del planeta. El frío es intenso, aunque no entienden bien como es que está todo iluminado, ya que no hay ninguna fuente de luz visible. Una ventaja, pues podrán observar el movimiento de los atacantes, además, los sensores creados por los gemelos, son espectaculares. Y las baterías de Catalina, al tener un dispositivo de rastreo similar al de los gemelos, instalados por las maravillosas manos de la hermana, convierten a estos aparatos en una maquinaria extremadamente eficiente para derribar a cualquier atacante. Pero, no podían confiarse, estaban enfrentando nada menos que a la temida e invencible Guardia Nacional, y el final de todos, si es que no sucedía algo extraordinario, estaba cerca, muy cerca...

No tuvieron tiempo de prepararse. Cayeron fulminados en menos de un segundo. Solo Valentina pudo observar que todos eran abatidos, pues pudo mantenerse consciente por unos segundos mas, al haber Roberto puesto su cuerpo entre el rayo y ella. Vio a su hermanita Analía tendida a su lado, sin movimiento, y a Catalina, tratando de darles aviso del peligro, pero sin poder emitir una sola palabra y caer inconsciente al suelo. Luego todo se hizo oscuro y sin sentido. Pensó por una milésima de segundo en sus hermanos, en su papá y en su mamá. Luego voló al infinito. Se sentía totalmente extraña, pues era Valentina, Catalina y Analía, todas juntas en una sola persona. Era una sensación rara y difícil de explicar. Muchos números, muchas cifras, Bribón, la serpiente, el colegio, el baile, la casa... Los números, cuales eran los números?

Ve a los gemelos, corriendo en un páramo familiar. Pero no son Marco y Matías, sino su papá en versión doble. Los ve reírse, los ve pelear. Ve que tienen unos cachorros de mascota, pero no son los Mingo ni bribón. .. Los números! Algo le dice que necesita los números...

Ya recordó: K ..2 ..3. Presiona el teclado en que tiene al frente y...

- Despierta jefe!
- Ya terminó! Ganamos jefe...

Ve a Marco y Matias, con su enorme y contagiante sonrisa, tratando de levantarla. Aunque la vista le falla, ya que en lugar de dos, ve a tres. Ve a Roberto, aún tendido a su lado, se nota que está adolorido, nada más. Analía está abrazando a los dos Juan. Momento. Está viendo doble. No, no puede ser. Solamente ve doble a Juan, su papá. El resto está igual. Catalina ya terminó de ordenar a las tropas, y ponerlos a trabajar, y mira sonriente a su hermana, haciéndole un guiño cómplice:

- Al fin tuvo la amabilidad de despertarse, su majestad...

Todos ríen, pues ahora los gemelos siguen siendo tres. Valentina hace un gesto de interrogante, no pudo haber estado inconsciente tanto tiempo? Que me perdí? Parece decir.

- Ven Valentina, solo faltas tú,, te presento a tu tío José y a su hijo, tu primo, Max.

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