- La torta está deliciosa.
- Como todos los postres que prepara mi Mamita. Y eso que no has probado el dulce que hace en el cumpleaños de Papá. Parece que le pone un toque de magia y sabor, dejando nuestros paladares abrumados por tanta dulzura.
- Suficiente Analía, me haces sonrojar. No has cambiado nada, pequeña, sigues con la miel en la boca, y endulzas nuestros oídos con cada palabra que pronuncias. Pero, basta de soliloquios, tenemos un gran motivo para esta reunión, y es nuestra invitada especial, Hellen, quien debe darnos algunas explicaciones, ya después afinaremos todos los detalles.
- Como todos los postres que prepara mi Mamita. Y eso que no has probado el dulce que hace en el cumpleaños de Papá. Parece que le pone un toque de magia y sabor, dejando nuestros paladares abrumados por tanta dulzura.
- Suficiente Analía, me haces sonrojar. No has cambiado nada, pequeña, sigues con la miel en la boca, y endulzas nuestros oídos con cada palabra que pronuncias. Pero, basta de soliloquios, tenemos un gran motivo para esta reunión, y es nuestra invitada especial, Hellen, quien debe darnos algunas explicaciones, ya después afinaremos todos los detalles.
Hellen sonríe, escuchando las palabras de María, y mira de reojo divertida, ante el silencio de Juan y su cara de niño perdido. Tose un poco y empieza:
- Ejem, gracias, María. Primero debo darles una pequeña explicación. Nací y crecí en Quimera, y fuimos con María a la escuela y el internado. También trabajamos juntas, me casé (una sombra se forma en la mirada de Hellen) y tuvimos un pequeño. Pero, algo debió de ocurrir, ya que una noche, teniendo mi hijo apenas tres años, apareció la guardia nacional y nos llevaron a los tres. No supe más de ellos. Recuerdo que tuve una "entrevista" de trabajo, donde me dijeron que podría "rehacer" mi vida, si estaba dispuesta a asumir una responsabilidad tremenda: dirigir Andrómeda. Me explicaron que tenía las dotes y la capacidad suficientes, y que entenderían si me negaba. Pregunté por mi familia, de la cual no recuerdo sus nombres ni sus rostros, y me dijeron que había sido todo un sueño. Que nunca existieron, y que me habían estado preparando para esto. Así que empecé a prepararme y me adjudicaron semejante puesto. Hasta que encontré a Juan, y no pude creerlo: era igual al esposo que perdí en mis sueños. Pero, era imposible, ya que él estaba casado, y su esposa estaba embarazada en Quimera. Traté de averiguar sobre este lugar, y al verlo a través de las imagines, pude constatar que eran muy parecidas a mi sueño. Tranquilo, Juan, no eres mi esposo...
Dice mientras Juan está con la boca abierta, y todos miran en silencio entornando los ojos, menos María y los gemelos, que se muestran hasta divertidos, con una enorme sonrisa en los labios.
- Fueron Marco y Matías, quienes lograron contactarme, de una forma super divertida, y me mostraron algo muy extraño. Una fuente de energía extraña desde el centro de Andrómeda, que alimenta y da energía a toda la galaxia. Ya había notado algo al respecto, pero no tenía a quien ni como compartirlo. Además, a mis superiores, no los he vuelto a ver, solo me remiten órdenes, y es la Guardia Nacional quien se encarga de traer y recoger provisiones y productos hacia el planeta. Las labores de los trabajadores se limita a la superficie visible, de ahí para adentro, todo está completamente automatizado. Ahora les toca a ustedes seguir, muchachos...
Marco y Matías se miran sonrientes, y empiezan casi al unísono, para luego ir alternándose en el relato:
- Desarrollamos un aparato de rastreo de código genético y de ondas electromagnéticas, lo probamos en Mimí, que como saben está muerta, y la ubicamos fácilmente. Luego en los Mingo, y funcionó a la perfección. Luego estábamos jugando con los murciélagos, hasta que uno huyó despavorido y se coló en un módulo de tele transportación hacia Andrómeda. Y cual no fue nuestro asombro al notar..
- Que podíamos rastrearlo hasta allá. El pobre animal fue pulverizado al llegar a la zona de acceso restringido de la fábrica, pero su señal se mantuvo "extrañamente" por un tiempo más, hasta que "reapareció" en Quimera. Pensamos que había sido devuelta, y no fue nada raro, hasta que decidimos llevar el experimento un poco más allá. Así que empezamos a rastrear a Papá, para darle una una sorpresa. Y la sorpresa fue nuestra..
- Descubrimos una doble señal! Una en la superficie, y otra muy cercana al centro del planeta. Al inicio pensamos que era algo malo en nuestro sistema de navegación. Así que rastreamos al tío Pedro, pero con él no hubo ningún problema. Su señal en la superficie era clara y fuerte, y nada más. Así que le picamos la curiosidad al tío, diciéndole que habíamos escuchado de seres fantasmales y cosas por el estilo debajo de la fábrica, para que pueda adentrarse un poco y explorar. No sabía que habíamos puesto un pequeño insecto dormido entre su ropa, y queríamos llegar más allá. Pura curiosidad. Queríamos saber porqué había otra señal de Papá en el centro de esa cosa...
- Y el tío le contó algo a Papá. Y se fueron juntos a explorar. El muy tonto, casi nos malogra el plan de explorar. Pero nos ayudó, pues al notar que la señal de la superficie de Papá se va hacía adentro del planeta, la otra imagen es "jalada" hacia la superficie. Y eso nos asustó un poco. Y para proteger a Papá de lo que sea que estaba sucediendo allá, decidimos poner en aviso a su "jefe", para que no le permita bajar nunca más...
- No sabíamos que la "Jefe" era ella. Y mucho menos que en lugar de evitar que Papá siga en esta travesura nuestra, se iba a involucrar en esta locura. Y es por eso que ellos están acá. Además hay algo muy extraño que pudimos detectar: la señal del centro de Andrómeda es inmensa, cuando enfocamos la máquina hacia ese lugar, quemó los sensores, que nos costó trabajo reparar después. Eso sí, recargó las baterías hasta hacerlas reventar. Vaya cosa extraña. En comparación a la energía de la superficie, en esa cosa extraña hay millones de veces de mas cantidad de energía.
Un pequeño silencio incómodo. Hellen tose un poco, y continúa:
- Al saber todo esto, me contacté con Marco y Matias, y ellos se asombraron y creo se asustaron un poco...
- No nos asustamos! No tenemos miedo de nada... Bueno, de casi nada. Aunque, para ser sinceros, si nos dio un poco de temor, al pensar que la Guardia Nacional de iba a enterar de esto.
- Y se enteraron, claro está!
La voz de Valentina retumba en la sala.
- Fue Catalina quien me comunicó que algo estaba pasando en casa, ya que detectó una orden de requisa en trámite hacia Quimera y Andrómeda, y mostraban claramente nuestra casa y a Papá. Ella pudo interceptar esos mensajes, pero no podía mantener su truco por mucho tiempo, así que contactamos a Analía, y ella hizo su magia.
- No fue tan difícil convencerlos que nos enviaran acá a investigar. Ya saben, cosas del poder de la palabra...
- Y la tecnología...
Lacónicamente completa la frase una meditabunda Catalina.
- Entonces aquí estamos..
Finaliza Valentina.
- Solamente hay un pequeño problema, mi Comandante (agrega casi tartamudeando Roberto), las tropas de asalto ya están por llegar...
Dice mientras Juan está con la boca abierta, y todos miran en silencio entornando los ojos, menos María y los gemelos, que se muestran hasta divertidos, con una enorme sonrisa en los labios.
- Fueron Marco y Matías, quienes lograron contactarme, de una forma super divertida, y me mostraron algo muy extraño. Una fuente de energía extraña desde el centro de Andrómeda, que alimenta y da energía a toda la galaxia. Ya había notado algo al respecto, pero no tenía a quien ni como compartirlo. Además, a mis superiores, no los he vuelto a ver, solo me remiten órdenes, y es la Guardia Nacional quien se encarga de traer y recoger provisiones y productos hacia el planeta. Las labores de los trabajadores se limita a la superficie visible, de ahí para adentro, todo está completamente automatizado. Ahora les toca a ustedes seguir, muchachos...
Marco y Matías se miran sonrientes, y empiezan casi al unísono, para luego ir alternándose en el relato:
- Desarrollamos un aparato de rastreo de código genético y de ondas electromagnéticas, lo probamos en Mimí, que como saben está muerta, y la ubicamos fácilmente. Luego en los Mingo, y funcionó a la perfección. Luego estábamos jugando con los murciélagos, hasta que uno huyó despavorido y se coló en un módulo de tele transportación hacia Andrómeda. Y cual no fue nuestro asombro al notar..
- Que podíamos rastrearlo hasta allá. El pobre animal fue pulverizado al llegar a la zona de acceso restringido de la fábrica, pero su señal se mantuvo "extrañamente" por un tiempo más, hasta que "reapareció" en Quimera. Pensamos que había sido devuelta, y no fue nada raro, hasta que decidimos llevar el experimento un poco más allá. Así que empezamos a rastrear a Papá, para darle una una sorpresa. Y la sorpresa fue nuestra..
- Descubrimos una doble señal! Una en la superficie, y otra muy cercana al centro del planeta. Al inicio pensamos que era algo malo en nuestro sistema de navegación. Así que rastreamos al tío Pedro, pero con él no hubo ningún problema. Su señal en la superficie era clara y fuerte, y nada más. Así que le picamos la curiosidad al tío, diciéndole que habíamos escuchado de seres fantasmales y cosas por el estilo debajo de la fábrica, para que pueda adentrarse un poco y explorar. No sabía que habíamos puesto un pequeño insecto dormido entre su ropa, y queríamos llegar más allá. Pura curiosidad. Queríamos saber porqué había otra señal de Papá en el centro de esa cosa...
- Y el tío le contó algo a Papá. Y se fueron juntos a explorar. El muy tonto, casi nos malogra el plan de explorar. Pero nos ayudó, pues al notar que la señal de la superficie de Papá se va hacía adentro del planeta, la otra imagen es "jalada" hacia la superficie. Y eso nos asustó un poco. Y para proteger a Papá de lo que sea que estaba sucediendo allá, decidimos poner en aviso a su "jefe", para que no le permita bajar nunca más...
- No sabíamos que la "Jefe" era ella. Y mucho menos que en lugar de evitar que Papá siga en esta travesura nuestra, se iba a involucrar en esta locura. Y es por eso que ellos están acá. Además hay algo muy extraño que pudimos detectar: la señal del centro de Andrómeda es inmensa, cuando enfocamos la máquina hacia ese lugar, quemó los sensores, que nos costó trabajo reparar después. Eso sí, recargó las baterías hasta hacerlas reventar. Vaya cosa extraña. En comparación a la energía de la superficie, en esa cosa extraña hay millones de veces de mas cantidad de energía.
Un pequeño silencio incómodo. Hellen tose un poco, y continúa:
- Al saber todo esto, me contacté con Marco y Matias, y ellos se asombraron y creo se asustaron un poco...
- No nos asustamos! No tenemos miedo de nada... Bueno, de casi nada. Aunque, para ser sinceros, si nos dio un poco de temor, al pensar que la Guardia Nacional de iba a enterar de esto.
- Y se enteraron, claro está!
La voz de Valentina retumba en la sala.
- Fue Catalina quien me comunicó que algo estaba pasando en casa, ya que detectó una orden de requisa en trámite hacia Quimera y Andrómeda, y mostraban claramente nuestra casa y a Papá. Ella pudo interceptar esos mensajes, pero no podía mantener su truco por mucho tiempo, así que contactamos a Analía, y ella hizo su magia.
- No fue tan difícil convencerlos que nos enviaran acá a investigar. Ya saben, cosas del poder de la palabra...
- Y la tecnología...
Lacónicamente completa la frase una meditabunda Catalina.
- Entonces aquí estamos..
Finaliza Valentina.
- Solamente hay un pequeño problema, mi Comandante (agrega casi tartamudeando Roberto), las tropas de asalto ya están por llegar...
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