miércoles, 5 de abril de 2017

Cat y su pandilla. Inicio de clases 2

Parte 2.

— Muy bien, es todo por hoy. Guarden sus cuadernos, sus lápices, sus colores. No dejen nada sobre la mesa. Y en orden diríjanse hacia la salida, que ya los padres están esperando en la puerta... Alex! Que haces con los pasadores sin anudar? A ver, ven para acá...

Alex, de muy mala gana se acerca hacia la maestra, y, antes de que ella le anude los zapatos, le hace una señal para que acerque su oído hacia él: «Estoy "ablandando" los zapatos de Cat», le dice en secreto. La maestra, voltea y lo mira con aire de desconcierto...

— Cat, preciosa. Puedes venir un momento hacia acá?

— Si, señorita maestra —responde Cat, pero se acerca mirando hacia el piso y arrastrando los pies.

La maestra nota que Cat lleva unas zapatillas sucias y bastante usadas, y también los pasadores están sueltos. Recién ahí se percata que Alex tiene un gesto de "dolor" en el rostro. Pero tambièn ha notado que la sonrisa de de Alex es de beneplácito y triunfal.

— Me pueden explicar qué es lo que está pasando?

Ana, que no se había perdido un segundo la escena, aunque también seguía comiendo los restos de una rica galleta, se acerca raúdamente y empieza a explicar con lujo de detalles toda la historia, agregando muchas cosas de su imaginación y de su propia ocurrencia.

— Muy bien —con seriedad dice la maestra— espero que haya logrado su cometido, señor Alex, y haya logrado "ablandar" los zapatos de su compañera...

— Yo también —replica el aludido— pues ya me estaban doliendo los pies con tanta apretadera...

Risas generales. Todos celebran las ocurrentes respuestas de Alex, y le prestan ayuda a cambiar de zapatos con Cat, pero en eso...

— No, Tofy, no!!!

El labrador de Alex hizo su aparición de forma inesperada, y toma entre sus dientes uno de los zapatos de Cat, que Alex recién se había quitado; y, con el zapato en los dientes, sale disparado del kinder con dirección al charco de agua, donde junto a se amito, el travieso Alex, juegan por las tardes.

En vano fueron los esfuerzos de Alex por detener a la poderosa mascota. Fue arrastrado hasta el enorme charco de agua. Y ambos, Tofy y Alex, quedaron completamente embarrados, mojados, y abrazados, muy, pero muy felices.

— Mi zapato!! —Gritó Cat, y luego se cubrió la boca. Su papá había venido a recogerla, y también disfrutaba de la escena. La que no estaba tan alegre era la abuelita de Alex, quien, con un palo en mano, salió persiguiendo al niño y a su mascota:

— Muchacho del demonio! deja que te atrape, deja que te atrape... Enfurecida perseguía a Alex y a Tofy, quienes, corriendo muy ligeros, se pusieron a buen recaudo en el pórtico de su casa. Al llegar la abuela, ambos, Alex y Tofy, recibieron sonriendo a la abuela (los perros sonríen? Aunque no lo crean, Tofy sonreía), y abrazaron y lamieron a la abuela, festejaron con ella el día, y los tres se fueron para adentro....

A los pocos minutos, Alex vino corriendo hacia donde estaba Cat, le entregó su zapato lavado, a medias, y recogió sus zapatillas, y se retiró muy ágilmente a su casa....

— Estoy castigadooooo....

Es lo único que pudo decir, o lo único que oyeron los demás, pero el hecho es que desapareció detrás de la puerta de su casa y cerró de un trancazo la misma.

— Mi zapato nuevo... Muy compungida Cat miraba su zapato, ahora mugroso, y mojado. El otro zapato estaba en su pie, aún no anudado. Y sin mediar mas palabras, agachó la frente y se puso a gemir...

— Vamos, mi reyna, ven para acá —muy cariñoso su papá la abrazó y la levantó en brazos— Fue un accidente, todos lo vimos, y además, siempre hay solución para todos los problemas...

— Si, pero —entre sollozos hablaba Cat— mi mamá se va a molestar, no va a entender que yo no quise que pasara, no me va a creer, papito...

— No te preocupes mi nena —dijo nuevamente el papá—, verás que encontramos solución a todo esto. No te preocupes más, y ahora, vamos a casa. Hasta mañana maestra!

— Hasta mañana señorita maestra.. Dijeron todos los niños y sus padres, mientras se retiraban a sus casas.

Luego de unos minutos de haber llegado a su casa, y mientras papá trataba de poner los alimentos en la mesa...

Toc, toc, toc!!!

— Abre, Cat!

La voz inconfundible de Ana, pedía imperiosamente que le abran la puerta.

— Ana! Que pasó?

— Disculpe señor —era la mamá de Ana— es que mi pequeña quiere hacerle una propuesta a Cat, si es que no se molesta.

— Claro que no —intrigado respondió el papá de Cat.

— Mira! —Ana le alcanza a Cat una gran bolsa que tenía escondida, y, en ella, trae muchos pares de zapatos que están casi nuevos— te los presto, mientras reparan tus zapatos nuevos Cat.

— Ohhh — Cat no sale de su asombro, solamente abraza muy feliz a su amiga, y mira sonriente a su padre, quien, con una gran sonrisa, murmura «Gracias» mirando a la mamá de Ana. «De nada, son buenas amiga» es la respuesta...

Y así, termina el primer día de clases en el kinder de Cat Mayli y sus amigas...

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