sábado, 31 de mayo de 2014

Paraíso - Capítulo 6. Academia.

- A formar! Ya le dije señorita que usted no debería estar aquí!
- Pero no me está prohibido señor!

La mira fijamente. Una chispa de satisfacción lo delata, pero el rostro duro y enfurecido parece resoplar toda la ira del universo. Por un momento parece que va a estallar, pero logra controlarse y continúa:

- Respiración!

Todos los muchachos entran en un estado de apnea controlado.

- Latidos!

En el amplio salón el silencio es absoluto. Todos empiezan a controlar sus latidos. Entran en un estado de semi inconsciencia que solo es notado por el instructor.

Desde fuera solo se ve un pelotón de uniformados en correcta formación, estáticos, y un instructor parado en un pequeño andamio, en la misma posición, solo que de cara a ellos. Luego de algunos minutos se oye de nuevo la voz del instructor:

-5, 14, 6, 7, 12, ....

Y uno a uno van cayendo a tierra, con aire de derrota y frustración. Se colocan en la posición de cuerpo a tierra. Al final solo hay tres de pie, como siempre, y están al inicio de la fila. Y ella está entre ellos.

- Finaaalizarrrr!

Los últimos tres de a pie empiezan a dar grandes jadeos y realizan algunos movimientos extraños, y nuevamente en la misma posición adoptan el estado de firmes.

- A formar, sarta de inútiles!

El pelotón nuevamente se forma, en columnas de a seis, y empiezan la rutina diaria de ejercicio físico extremo. Una pequeña sonrisa apenas perceptible se dibuja en el rostro del instructor. La pequeña está dando la talla, y está respondiendo de una manera espectacular.

Llega el instructor de armamentos, y se los lleva al área de tiro. Entre cánticos y hurras el pelotón en perfecta formación se aleja...

Nunca pensó en que sería el primer instructor de los cazadores de oriente, pero ahí lo tenían, el último en ser entrenado por el jefe Kayute, el que alguna vez respondió al nombre de Hercadios, ahora era el encargado de transmitir toda esa escuela a los nuevos cazadores, aquellos que tendrían que realizar la gran transformación del planeta.

Construir la academia no fue tan difícil, tuvo el apoyo de todos los cazadores. En especial de su padre, al que las canas y arrugas delataban. También tuvo a los guardabosques, que escogieron el lugar apropiado, y a los sacerdotes de la montaña, que hicieron la selección de los candidatos.

Participar era voluntario, pero solo los elegidos podían optar por iniciar el curso, y el retiro se podía dar en cualquier momento. Nadie tenía obligación de quedarse. Pero una vez que te retirabas no podías retornar. Y muchos se retiraron.

Los sacerdotes eran implacables, y su voluntad era ley. Cuando quiso recomendar a algunos, a pesar de la negativa de ellos, le invitaron a probarlos, y le demostraron que no tenían las dotes necesarias.

"La fuerza del espíritu no es fácil de cultivar, puedes desarrollar y cultivar todo lo físico, pero el espíritu nace contigo..."

Y la habían seleccionado, a pesar de su ira y de las mil razones que puso para no hacerlo. Incluso insinuó abandonar el proyecto si ella continuaba.

"Cada uno nace con una misión, y esta es la tuya..."

Entonces cambió de estrategia. Los sometería a pruebas intolerables para cualquier humano, haría que renuncie por voluntad propia. Haría que abandone por falta de fuerzas. Y se equivocó. Solamente logro que la gran mayoría renunciara, y ella siempre quedaba entre los mas resistentes, los más hábiles, los mas duros, los mejores de los mejores... Y eso le enfadaba.

Las guerras de los coaliciones habían hecho que los cazadores sean necesitados con frecuencia. Los ataques con fieras eran cada vez mas frecuentes. Era una forma de no utilizar ejércitos regulares, y de atacar a la población en forma indiscriminada con pocos recursos. Los cazadores de todos los confines eran solicitados por los pobladores, contratados con recursos propios para repeler esos ataques. Y ellos, los de oriente eran los mejores.

- Hora de partir!
- Todos listos, Señor!

Alistaban sus uniformes y el equipo básico, y se alineaban por orden de llegada. Le molestaba que siempre estuviese lista de primera. No podía creer que hubiese llegado hasta este nivel, pero ahí estaba, hermosa y orgullosa como siempre, de llevar la sangre que llevaba.

- El día de hoy será su primera práctica de campo, con objetivos reales. Solo utilizaremos sedantes, pero las fallas no serán toleradas.
- No hay lugar al error. A partir...

Marchan en silencio, y de a pocos se van separando como si alguna fuerza sobrenatural los comandase en forma silenciosa. El bosque es inmenso, peligroso e inaccesible. Los guardabosques no permiten intrusos, incluso los cazadores tienen prohibido el acceso, solo en caso de la primera preparación son aceptados por un tiempo, luego son expulsados para siempre. Aunque eso no les impide volver, solamente no deben ser detectados.

- Alumna 02 reportándose, Señor! Objetivo cumplido!

La mira en silencio, es la mejor del grupo, y ha logrado su objetivo cuando la mayoría apenas había empezado con su tarea. No estaba así planeado, pero tiene que aceptarlo.

- Retírese. Repórtese el día de mañana a las 0800.
- Si, Señor!

Media vuelta, se retira con una leve sonrisa y una gran satisfacción. A partir de mañana podría acompañarlo en las misiones verdaderas. Ya no tendría que sentarse a escuchar las miles de historias de hazañas y aventuras, peligros y fieras. Nunca mas!. A partir de ahora sería la protagonista de su propia aventura, y ahí estaría él, para protegerla. Logra sacar todo el equipo sin autorización. No será la primera vez....

-"Cómo pasó?" "Cómo pasó?" En su mente repica la misma pregunta una y mas veces. No puede creer que tenga que ser ella su primera acompañante. Cómo pudo ser así, no podía creerlo. Solo queda una cosa, debe cuidarla.

A lo lejos el jefe Kayute sonríe con beneplácito....

No hay comentarios.:

Publicar un comentario