Capitulo 12.
Las pequeña cosas de la vida.
- Y bien señoritas, me podrían explicar como fue que sucedió todo este enorme alboroto?
- Distinguidisimo señor Director...
- Momento! En esta ocasión y desde ahora en adelante a la señorita Analía le está permanentemente negado el uso de la palabra cuando el hecho comprometa a las tres hermanas. He dicho! "Ya no volverás a convencerme pequeña -repite mentalmente el Director Morgan- no volverás a hacerlo" -
- Pero señor Director, eso sería no sólo injusto sino anti ético. Usted mismo nos enseñó que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, y por tal razón también tenemos los mismos derechos ante una acusación, podemos defendernos de acuerdo a las leyes y estatutos de nuestro gran internado, y el negar a una estudiante, por demás está decirlo brillante, negarle el derecho a defenderse sentaría un mal, no que digo, pésimo precedente y podría influir pésimamente en la formación y educación de los estudiantes, lo que a la larga tendría repercusiones de una magnitud inimaginable en todo el sistema.
- Bravo. Que puedo hacer yo ante tamaño alegato. Sólo me queda darle la razón señorita Valentina. Y con esto queda zanjada la discusión. Pueden retirarse.
- Pero, señor. Y la explicación del. ...
- Y creen por un segundo siquiera que voy a permitir a la señorita Analia dar su discurso? No niñas, ya estoy viejo y no permitiré nuevamente ser convencido de algo en lo que no estoy de acuerdo. Peor aún no quiero ceder ante nuevas y extravagantes peticiones.
- Señor, usted nos... - Por favor señoritas, retírense. Cualquier pedido especial me lo hacen llegar por escrito.
- Pero,señor, usted como director de está prestigiosa institu....
- Sí no se van ustedes me voy yo!. La dirección es suya... Se retira no sin antes indicar a su secretaria: No olvide tomar nota de los pedidos de las tres.
- Como ordene jefe. Titubea la señora Tula.
- Pero ya se acabará, ya pasará todo. Felizmente el año próximo me retiro y quiero ver como Grover se las arregla con estas chiquillas, sí, reiré al ver como el pobre sufre con cada... La voz del director se desvanece a la distancia.
Las hermanas intercambian una mirada cómplice y picara y desatan la risa.
- Te pasaste Vale.
- Yo sólo recite de memoria todo el texto que Ani me había preparado.
- Pero... A pesar de que lo hiciste bastante bien déjame decirte hermanita linda, que es mejor seguir el texto a pie puntillas y ponerle un poco más de énfasis en los lugares que previamente te había indicado.
- Ya para sabionda. Y ahora, que hacemos?
- Qué, no escucharte al director? Una nota detallada de...
- Claro que lo escuché, tonta. Lo que no se me ocurre es los pedidos que vamos a hacer?
- Ta tan. Y como por arte de magia la gran Catalina trae ya preparado un listado de todos los reclamos...
- Te pasaste Cati. Y como y cuando hiciste esto?
- Pues minutos antes que el director nos llamara a su oficina. Pude hacer una relación de todos los reclamos del internado, previa encuesta claro.
- Y como se te ocurrió que iba a suceder esto?
- Elemental mi querida Vale, la lógica siempre triunfa.
- Momento, nosotros no participamos en la encuesta.
- Verdad! No podemos ser excluidas!
- Era necesario así mis queridas compañeras. Necesitábamos de las dos al 100%, sin distracciones. Además, se completamente lo que cada una de ustedes piensa...
- Hey, hermanitas, un pequeño detalle, como vamos a explicar que demolimos el gimnasio?
- Te suena bien la palabra accidente y reingenieria.
- Sí, me parece un buen comienzo.
- Entonces, empecemos: El primer día de la semana de...
- Te parecen bien tantos detalles?
- Tú escucha y aprende de la maestra mi joven aprendiz.
Risas generales.
Catalina y Valentina atentamente escriben el dictado de la convincente Analia. Afuera, parada en el umbral, apenas oculta por la puerta, la secretaria del director sonríe embelesada.
Las pequeña cosas de la vida.
- Y bien señoritas, me podrían explicar como fue que sucedió todo este enorme alboroto?
- Distinguidisimo señor Director...
- Momento! En esta ocasión y desde ahora en adelante a la señorita Analía le está permanentemente negado el uso de la palabra cuando el hecho comprometa a las tres hermanas. He dicho! "Ya no volverás a convencerme pequeña -repite mentalmente el Director Morgan- no volverás a hacerlo" -
- Pero señor Director, eso sería no sólo injusto sino anti ético. Usted mismo nos enseñó que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, y por tal razón también tenemos los mismos derechos ante una acusación, podemos defendernos de acuerdo a las leyes y estatutos de nuestro gran internado, y el negar a una estudiante, por demás está decirlo brillante, negarle el derecho a defenderse sentaría un mal, no que digo, pésimo precedente y podría influir pésimamente en la formación y educación de los estudiantes, lo que a la larga tendría repercusiones de una magnitud inimaginable en todo el sistema.
- Bravo. Que puedo hacer yo ante tamaño alegato. Sólo me queda darle la razón señorita Valentina. Y con esto queda zanjada la discusión. Pueden retirarse.
- Pero, señor. Y la explicación del. ...
- Y creen por un segundo siquiera que voy a permitir a la señorita Analia dar su discurso? No niñas, ya estoy viejo y no permitiré nuevamente ser convencido de algo en lo que no estoy de acuerdo. Peor aún no quiero ceder ante nuevas y extravagantes peticiones.
- Señor, usted nos... - Por favor señoritas, retírense. Cualquier pedido especial me lo hacen llegar por escrito.
- Pero,señor, usted como director de está prestigiosa institu....
- Sí no se van ustedes me voy yo!. La dirección es suya... Se retira no sin antes indicar a su secretaria: No olvide tomar nota de los pedidos de las tres.
- Como ordene jefe. Titubea la señora Tula.
- Pero ya se acabará, ya pasará todo. Felizmente el año próximo me retiro y quiero ver como Grover se las arregla con estas chiquillas, sí, reiré al ver como el pobre sufre con cada... La voz del director se desvanece a la distancia.
Las hermanas intercambian una mirada cómplice y picara y desatan la risa.
- Te pasaste Vale.
- Yo sólo recite de memoria todo el texto que Ani me había preparado.
- Pero... A pesar de que lo hiciste bastante bien déjame decirte hermanita linda, que es mejor seguir el texto a pie puntillas y ponerle un poco más de énfasis en los lugares que previamente te había indicado.
- Ya para sabionda. Y ahora, que hacemos?
- Qué, no escucharte al director? Una nota detallada de...
- Claro que lo escuché, tonta. Lo que no se me ocurre es los pedidos que vamos a hacer?
- Ta tan. Y como por arte de magia la gran Catalina trae ya preparado un listado de todos los reclamos...
- Te pasaste Cati. Y como y cuando hiciste esto?
- Pues minutos antes que el director nos llamara a su oficina. Pude hacer una relación de todos los reclamos del internado, previa encuesta claro.
- Y como se te ocurrió que iba a suceder esto?
- Elemental mi querida Vale, la lógica siempre triunfa.
- Momento, nosotros no participamos en la encuesta.
- Verdad! No podemos ser excluidas!
- Era necesario así mis queridas compañeras. Necesitábamos de las dos al 100%, sin distracciones. Además, se completamente lo que cada una de ustedes piensa...
- Hey, hermanitas, un pequeño detalle, como vamos a explicar que demolimos el gimnasio?
- Te suena bien la palabra accidente y reingenieria.
- Sí, me parece un buen comienzo.
- Entonces, empecemos: El primer día de la semana de...
- Te parecen bien tantos detalles?
- Tú escucha y aprende de la maestra mi joven aprendiz.
Risas generales.
Catalina y Valentina atentamente escriben el dictado de la convincente Analia. Afuera, parada en el umbral, apenas oculta por la puerta, la secretaria del director sonríe embelesada.