jueves, 18 de junio de 2015

Quimera - Capitulo 6. Primer día de clases.

Capitulo 6.

Primer día de clases.

- No Bribón, tú no puedes ir.
- Cuídate mucho Bribón. Te extrañaré...
- Analía! Suelta a Bribón. Acomódate al lado de tus hermanas y sécate esas lágrimas que regresaremos en unas horas...
- Es que, de verdad lo voy a extrañar muchísimo...snif, snif... Es la primera vez que nos separamos por tanto tiempo.
- Mira lo triste y apenado que está.
- Es como sí estuviera a punto de llorar.
- Se va a sentir tan sólo y desamparado.
Cuando Bribón empieza a emitir unos lastimeros gemidos, como acompañando a las suplicas de las pequeñas, María no puede más y cede.
 - Ok, ok... Con ustedes no se puede. Sube rápido Bribón antes que cambie de parecer! Pero sólo hasta la puerta del colegio!
- Hurra!
- Bravo!
- Gracias Mamita linda preciosa amorosa bella...
- Suficiente Analía.

 Bribón había entendido todo, y apenas María dio su consentimiento, de un brinco y meneando la cola de felicidad se acomodó al lado de las pequeñas. El camino al colegio, al primer día de clases fue muy ameno, y transcurrió entre cánticos y aullidos. Sólo María estaba preocupada. Quería quedarse todo el día con las pequeñas, pues no sabía como reaccionarían a esta nueva experiencia. Recordaba vagamente su propia experiencia, y lo doloroso y triste que fue cuando se percato que su mamá se había ido. No quiere imaginarse a sus tres pequeñas llorando simultáneamente al ella haberse ido.

Juan no puede ayudarla, tuvo que viajar a Andrómeda, al trabajo. Tuvo que poner mano dura con él para que deje de torturarse pensando en las mil maneras imposibles de quedarse y poder estar este importante día con ellas. Se comportaba como un niño, que necesita mucho cariño y comprensión, pero que también a veces necesita de una buena azotaina para ponerse en orden. Su apariencia fuerte y agresiva contrastan con su interior tierno y melancólico que sólo ella conoce. Y, tiene que aceptarlo, lo necesita en este momento.

No sabe bien que hacer, no sabe que hará con Bribón. No sabe sí quedarse o irse a casa. Tiene miedo, terror, pánico que las maestras no cuiden adecuadamente a las pequeñas traviesas, y que puedan lastimarse. Las ideas van y vienen sin compasión. Todo estará bien, se repite a sí misma, mientras sigue mecánicamente la canción que entonan las pequeñas. Siempre estuvo completamente segura que los aullidos de Bribón le dan un colorido peculiar a las canciones de las pequeñas, logrando una hermosa melodía.

- Muy bien. Llegamos. No olviden maletas y loncheras. Y usted, señor Bribón, quieto. Veremos que nos dicen las maestras.

Los rostros de las pequeñas están más serios que nunca. Es la hora de la verdad, es la hora de los valientes, es el inicio de los estudios en el colegio.

- Bienvenidas, señoritas!
Una señora enorme con moño y lentes se acerca a las estupefactas pequeñas, Bribón con un pequeño gemido se esconde tras María, quién con una voz nerviosa responde:
-Buen día Miss Sofía.
- A ver, a ver. Usted señorita debe ser Valentina, usted Catalina y usted Analía. María, tus hijas son hermosas, me hacen recordar a ti en tu primer día de clases.
- Gracias Miss Sofía. Se ruboriza María al responder y cae en la cuenta que no había relatado a las niñas que ella también había asistido a este colegio y su misma maestra era la que ahora lo dirigía.

- Y quién se esconde tras tuyo María. Sólo me habías comentado de las tres pequeñas...
Al sentirse aludido Bribón hunde más la cabeza y con sus patas se tapa los ojos como quién no quiere ver cuando avizora una tormenta.
- Hmm, este, verá Miss, se que no es correcto y que ya nos habían advertido al respecto, pero...nuestra mascota...
- Se llama Bribón. Con voz firme y convincente Analía responde a la maestra.
- Más que una mascota, es un miembro muy importante de la familia Miss Sofía, él nos cuida a las tres, y vive con nosotros desde que era un cachorrito y lo encontramos una tarde de lluvia, todo mojado, triste y sólo, y muy pequeñito para poder valerse por sí mismo. Desde entonces a sido nuestro hermano y ha compartido con nosotras muchas aventuras. Sobre todo cuando, siendo todavía un cachorro, se enfrentó a una enorme y feroz serpiente para defendernos de su ataque. Usted lo hubiese visto, Miss Sofía, como arriesgo su vida por nosotras. Pero no sólo eso, también es muy fuerte y hábil. Mis hermanitas se han encargado de adiestrarlo, y además es tan tierno y dócil que parece más un peluche que una mascota de verdad, y también....

- Analía, ya para. Dice un poco avergonzada María.
Hay una enorme sonrisa en los labios de la maestra.
- Veo que este año va a ser todo menos aburrido. Dice la maestra entre risas.
- A ver, Bribón, venga a presentarse.

Al sentirse aludido, Bribón mira a María, quién le hace un signo de aprobación con la cabeza. Meneando la cola y con la lengua afuera hacia un lado, jadeando con satisfacción, se acerca al lugar donde están las tres pequeñas y la maestra.

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