Capitulo 10.
Carnaval
- Guau! Que hermosa estás!
- Mis ojos no pueden creer la belleza que está frente a ellos. Estas preciosa!
- Una palabra más y renuncio!
- Tranquila Vale. Sí te sigues moviendo te pinchare.
- Mira Ani. Todas sabemos que yo era la última posibilidad para esto. Y no me agrada mucho salir a mostrarme como un trofeo de guerra...
- Hermanita linda, la suerte es la suerte, te tocó en está ocasión. Además, Cati y Yo estaremos a tú lado.
- Sí Vale. Y con Boby hemos diseñado un trono que simplemente te encantara.
- Y como te ayudó Bob? A cargar las cosas pesadas?
- Siempre se necesita algo de fuerza bruta, no?.
Con un guiño responde Catalina. Risas entre todas.
- Ay! Cuidado Ani, me estas estimando!
- Ya te había avisado, pero te mueves como sí tuvieras púas en tu asiento.
- Podrías ser más rápida y menos lastimante.
- La belleza cuesta Vale, ya te lo he repetido mil veces.
- Que no te muevas! Echaras a perder mi obra de arte.
- Pero Cati, el vestido está muy bien así. Que más le falta?
- Los detalles, hermanita, los detalles. Ese es el punto.
Fuera de la habitación, prácticamente anonadados María y Juan observan rápidamente como Catalina y Analía terminan de arreglar a la hermosa Valentina. Han logrado resaltar cada milímetro de su hermosa anatomía. Acaban de cumplir los doce años y no los parecen. Las tres son unas hermosas adolescentes.
La elección para ser la reina del carnaval terminó en el triple empate de las hermanas. Nadie quiso dar preferencia a alguna. Así que ellas se pusieron de acuerdo y anunciaron a Valentina como ganadora, dando por terminada la contienda. Lo que pocos sabían es que ninguna de las tres había querido estar ahí, y como no tuvieron más opciones lo echaron a la suerte. Perdió Valentina, y fiel a sus principios, cumplió su palabra. Previamente habían hecho jurar a Catalina que no haría trampa. Ella juro, pero a María le quedaban las dudas.
Catalina era ya tan hábil con las manos que no era muy agradable jugar con ella, siempre ganaba. Siempre mostraba su sonrisita burlona :"sólo es un truco" decía mientras guiñaba un ojo. Ya hace mucho tiempo dejó de asistir a las clases del "señor truquero" , así había sido rebautizado Míster Zeta luego del famoso cumpleaños. Incluso el mismo se hacía llamar así en algunas ocasiones: "Míster Zeta, el famoso Señor Truquero". Mantenían una comunicación constante y se reunían a veces. Y para sorpresa de todos luego de esas reuniones Míster Zeta mostraba algo nuevo. María se había percatado que la habilidad de Catalina no conocía limites.
- Ya están grandes.
- Diría yo enormes y preciosas. Y son tus pequeñas.
Juan suspira profundamente. Han pasado doce años desde que nacieron.
Muchas cosas han sucedido desde aquel momento. El más traumático para el fue definitivamente la partida de Bribón. Fue simple y dolorosa.
Pensó que las pequeñas no lo superarían, pero se equivocó.
Fue Analía la primera en percatarse que algo andaba mal. Es cierto, ya no corría como antes, apenas se movía con cierta dificultad por la casa. Pero seguía siendo tal fiel inteligente y carismático como siempre. Hasta que cierto día Analía dijo que había sentido algo malo en la mascotas. Catalina de una mirada detectó algo extraño en su respiración.
Es cierto- dijo- respira como sí algo le faltase. Valentina cogió al enorme Bribón en sus brazos y lo levanto con suma delicadeza en sus brazos, como sí fuera un peluche. Juan estaba en casa, y todos juntos llevaron a Bribón al veterinario. Aunque ya en el fondo todos sabían lo que iba a pasar.
Ya en su anterior visita el veterinario les había prevenido, aunque estaba saludable, ya estaba demasiado viejo, y una enfermedad cualquiera sería definitiva. En caso notaran algo extraño deberían de traerlo de inmediato. El camino se hizo enorme y el silencio insufrible. Bribón miraba cada detalle, pero sus ojos se notaran muy cansados.
-Es una especie de tumor en los pulmones. Pequeño aún. Podemos operar y ver que tal responde. Le damos sedantes y medicamentos diarios a ver como...
- No doctor, la voz de María suena firme y segura, no permitiremos que sufra, sólo queremos despedirnos de él.
Mira a todos y ve que María no ha hecho sino manifestar la voluntad de todo el grupo. La despedida fue corta y simple. Parecía que Bribón hasta se sentía finalmente muy tranquilo y en paz.
Juan suspira nuevamente. Sus niñas han crecido demasiado, hoy es el baile anual de carnaval, y sus pequeñas serán el centro de la atención.
- El transporte está listo se...señor!
- Roberto! Mira lo grande y apuesto que estás! Ni se te ocurra romper el corazón a mis pequeñas!
Se sonroja, y sonríe nerviosamente mientras estrecha la mano de Juan. María voltea y lo saluda sonriente.
- Te estábamos esperando galán! Niñas! Roberto ya está aquí...
- Hola Bob!
- Que tal Boby!
- Robertito, pareces un verdadero galán de cine. Acércate y ofrece tu fuerte brazo a su majestad, la hermosa Valentina...
Risas generales.
El pobre Roberto no sabe que hacer con el bochorno, pero igual sonriente se acerca a las tres hermanas.
- Me permite esta pieza?
- Sólo sí me expone cuales son sus verdaderas intenciones.
- La verdad?
- Pura y simple!
-Pues mis intenciones para con usted están llenas de lujuria hermosa dama, y mi deseo es poseerla para toda la eternidad.
- Eso está aún por verse, depende como se comporte. Ay...
- Cuidado mi amor. Casi nos caemos. Pero....por Dios, es eso un botón? Como fue que...?
- Shhh...sigue bailando como sí nada hubiera pasado.
Le sonríe mientras guiña un ojo. La noche envuelve con su manto a toda la ciudad, en medio de ella un recinto destaca por sus luces, bulla y algarabia. A un costado, alejados del bullicio y la muchedumbre, Juan y María bailan como sí fueran recién enamorados.
Carnaval
- Guau! Que hermosa estás!
- Mis ojos no pueden creer la belleza que está frente a ellos. Estas preciosa!
- Una palabra más y renuncio!
- Tranquila Vale. Sí te sigues moviendo te pinchare.
- Mira Ani. Todas sabemos que yo era la última posibilidad para esto. Y no me agrada mucho salir a mostrarme como un trofeo de guerra...
- Hermanita linda, la suerte es la suerte, te tocó en está ocasión. Además, Cati y Yo estaremos a tú lado.
- Sí Vale. Y con Boby hemos diseñado un trono que simplemente te encantara.
- Y como te ayudó Bob? A cargar las cosas pesadas?
- Siempre se necesita algo de fuerza bruta, no?.
Con un guiño responde Catalina. Risas entre todas.
- Ay! Cuidado Ani, me estas estimando!
- Ya te había avisado, pero te mueves como sí tuvieras púas en tu asiento.
- Podrías ser más rápida y menos lastimante.
- La belleza cuesta Vale, ya te lo he repetido mil veces.
- Que no te muevas! Echaras a perder mi obra de arte.
- Pero Cati, el vestido está muy bien así. Que más le falta?
- Los detalles, hermanita, los detalles. Ese es el punto.
Fuera de la habitación, prácticamente anonadados María y Juan observan rápidamente como Catalina y Analía terminan de arreglar a la hermosa Valentina. Han logrado resaltar cada milímetro de su hermosa anatomía. Acaban de cumplir los doce años y no los parecen. Las tres son unas hermosas adolescentes.
La elección para ser la reina del carnaval terminó en el triple empate de las hermanas. Nadie quiso dar preferencia a alguna. Así que ellas se pusieron de acuerdo y anunciaron a Valentina como ganadora, dando por terminada la contienda. Lo que pocos sabían es que ninguna de las tres había querido estar ahí, y como no tuvieron más opciones lo echaron a la suerte. Perdió Valentina, y fiel a sus principios, cumplió su palabra. Previamente habían hecho jurar a Catalina que no haría trampa. Ella juro, pero a María le quedaban las dudas.
Catalina era ya tan hábil con las manos que no era muy agradable jugar con ella, siempre ganaba. Siempre mostraba su sonrisita burlona :"sólo es un truco" decía mientras guiñaba un ojo. Ya hace mucho tiempo dejó de asistir a las clases del "señor truquero" , así había sido rebautizado Míster Zeta luego del famoso cumpleaños. Incluso el mismo se hacía llamar así en algunas ocasiones: "Míster Zeta, el famoso Señor Truquero". Mantenían una comunicación constante y se reunían a veces. Y para sorpresa de todos luego de esas reuniones Míster Zeta mostraba algo nuevo. María se había percatado que la habilidad de Catalina no conocía limites.
- Ya están grandes.
- Diría yo enormes y preciosas. Y son tus pequeñas.
Juan suspira profundamente. Han pasado doce años desde que nacieron.
Muchas cosas han sucedido desde aquel momento. El más traumático para el fue definitivamente la partida de Bribón. Fue simple y dolorosa.
Pensó que las pequeñas no lo superarían, pero se equivocó.
Fue Analía la primera en percatarse que algo andaba mal. Es cierto, ya no corría como antes, apenas se movía con cierta dificultad por la casa. Pero seguía siendo tal fiel inteligente y carismático como siempre. Hasta que cierto día Analía dijo que había sentido algo malo en la mascotas. Catalina de una mirada detectó algo extraño en su respiración.
Es cierto- dijo- respira como sí algo le faltase. Valentina cogió al enorme Bribón en sus brazos y lo levanto con suma delicadeza en sus brazos, como sí fuera un peluche. Juan estaba en casa, y todos juntos llevaron a Bribón al veterinario. Aunque ya en el fondo todos sabían lo que iba a pasar.
Ya en su anterior visita el veterinario les había prevenido, aunque estaba saludable, ya estaba demasiado viejo, y una enfermedad cualquiera sería definitiva. En caso notaran algo extraño deberían de traerlo de inmediato. El camino se hizo enorme y el silencio insufrible. Bribón miraba cada detalle, pero sus ojos se notaran muy cansados.
-Es una especie de tumor en los pulmones. Pequeño aún. Podemos operar y ver que tal responde. Le damos sedantes y medicamentos diarios a ver como...
- No doctor, la voz de María suena firme y segura, no permitiremos que sufra, sólo queremos despedirnos de él.
Mira a todos y ve que María no ha hecho sino manifestar la voluntad de todo el grupo. La despedida fue corta y simple. Parecía que Bribón hasta se sentía finalmente muy tranquilo y en paz.
Juan suspira nuevamente. Sus niñas han crecido demasiado, hoy es el baile anual de carnaval, y sus pequeñas serán el centro de la atención.
- El transporte está listo se...señor!
- Roberto! Mira lo grande y apuesto que estás! Ni se te ocurra romper el corazón a mis pequeñas!
Se sonroja, y sonríe nerviosamente mientras estrecha la mano de Juan. María voltea y lo saluda sonriente.
- Te estábamos esperando galán! Niñas! Roberto ya está aquí...
- Hola Bob!
- Que tal Boby!
- Robertito, pareces un verdadero galán de cine. Acércate y ofrece tu fuerte brazo a su majestad, la hermosa Valentina...
Risas generales.
El pobre Roberto no sabe que hacer con el bochorno, pero igual sonriente se acerca a las tres hermanas.
- Me permite esta pieza?
- Sólo sí me expone cuales son sus verdaderas intenciones.
- La verdad?
- Pura y simple!
-Pues mis intenciones para con usted están llenas de lujuria hermosa dama, y mi deseo es poseerla para toda la eternidad.
- Eso está aún por verse, depende como se comporte. Ay...
- Cuidado mi amor. Casi nos caemos. Pero....por Dios, es eso un botón? Como fue que...?
- Shhh...sigue bailando como sí nada hubiera pasado.
Le sonríe mientras guiña un ojo. La noche envuelve con su manto a toda la ciudad, en medio de ella un recinto destaca por sus luces, bulla y algarabia. A un costado, alejados del bullicio y la muchedumbre, Juan y María bailan como sí fueran recién enamorados.
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