jueves, 18 de junio de 2015

Quimera - Capitulo 8. Bribón y su escape.

Capitulo 8.

Bribón y su escape.

- Mami!, has visto a Bribón?
- No mi amor. Pensé que estaba con ustedes.
- No, no está?
- Y hoy no toca colegio...la voz apenada de Analía hace que María sienta mucha ternura.
- A lo mejor salió al campo para hacer algunas necesidades? . Ensaya una respuesta María.
- No. Eso es imposible, su entrenamiento ha logrado que haga sus necesidades propias al horario hace como una hora atrás. Firmemente remarca Valentina, en una posición de orgullo digno de una fotografía.
- Además, observa Catalina, sí notan su comedero, tiene algunas pelusas alrededor y el borde algunas babas. Ayer al acostarnos, como siempre, el comedero estaba limpio. Pero también veo dos pequeños trozos de alimento para mascotas con dirección a la puerta. Conclusión: Bribón se ha ido y ha llevado alimento extra en su boca.
Las observaciones y conclusiones de Catalina son siempre muy objetivas, y nadie osa discutir con ella al respecto.
- No, Briboncito noooo, porqué nos has dejado? Que hemos hecho para que tengas que irte, sin siquiera despedirte. Donde estarás ahora? Quizá estés abandonado a tú suerte, sufriendo hambre y frío. O quizá fuiste raptado por seres de otro mundo y en este momento estés sufriendo con sus experimentos inhumanos. Porqué tuvo que suceder esto, porqué!? .

La actuación de Analía es tan convincente que las otras pequeñas lloran desconsoladamente abrazando a su hermanita. María entre sonriente y sollozante las abraza, las besa y tranquiliza.

- Tranquilas mis pequeñas. Bribón ya no es un cachorro y sabe cuidarse muy bien.
- Sí lo sé. Entre sollozos responde Valentina. Pero Analía siempre nos hace llorar.
- Además, quién lleva alimento extra a su propio secuestro? Pero, se imaginan al pobre Bribón en una mesa de operaciones, con cables en la cabeza y las patas, y unos horribles seres con escalpelos y rayos extraños abriéndole la pancita para ver su corazón aún latiendo y como su alimento pasa por sus tripas, y....
- Suficiente Catalina, ya entendimos todo. No más detalles por favor.

- Entonces, haremos esto. La voz de Valentina no acepta discusiones. Luego del desayuno saldremos a buscar. Yo preparare el equipo de búsqueda en la mochila de papá. Catalina te encargas de las huellas cercanas para con ello diseñar el plan de búsqueda. Analía, busca en tú colección de fotos de Bribón una que muestre muchos detalles de él y preparamos los afiches para pegarlos por todos lados, además como siempre te encargaras de entrevistar a los que encontremos.

- Momento señoritas, replica María, y yo?
- Mamá. Es obvio que las labores del hogar serán muy pesadas para ti sola en toda la mañana. Además, Bribón podría regresar a casa, y como tú tendrás el itinerario con el tiempo cronogramado, podrás encontrarnos fácilmente. Además, ya tenemos más de seis años y sólo daremos una vuelta por los lugares y vecinos cercanos. Analía convencerá a todos los niños que nos ayuden, y le pedirnos a cada vecino que te llame avisando que hemos llegado. Y la casa más cercana se puede ver desde aquí, así que podrás vernos hasta llegar a ella.

 La voz de Valentina es firme y segura. Ya ha planeado todo, y sus hermanitas se preparan entusiasmadas.
- Entonces a lavarse y a desayunar niñas.
María sólo debe aceptar que aún siendo pequeñas sus hijas son muy especiales y diferentes a cualquier niño que alguna vez haya conocido. La escuela sólo había acentuado esto. Con rendimiento superior a todos sus congéneres las tres eran de lejos las mejores. Valentina una atleta y deportista nata tenía el liderazgo de toda el aula. Analía era la artista, la gran comunicadora, la amiguera por excelencia. Realizó el primer concurso de teatro en el colegio. Y Catalina, era la adoración de maestros y profesores. Era tan inteligente observadora y hábil que todos la catalogaban de genio. Además, ya hacía algunos trucos de magia.

Pero el primer año fue Bribón quién se llevó todos los halagos. Desde el comienzo fue integrado a todos los juegos infantiles. Sus grandes dotes en fuerza, agilidad, destreza, inteligencia y sobre todo ternura hacían de las delicias de grandes y pequeños. Al momento de retirarse María ese primer día en que dejó a las niñas en el colegio, fue Miss Sofía en persona quién le pidió que dejase a Bribón en clase, que ella se encargaría de cuidarlo.

Fue un año muy lindo. Pero al año siguiente ya no habían tantas horas de juegos, así que Bribón tenía mucho tiempo libre, y salía a pasear por los alrededores. Posteriormente, ya sólo acompañaba a María a dejar y recoger a las niñas al colegio, hasta que al final decidió quedarse en casa. Salía a despedirlas y a recibirla cuando llegaban.
Los días de descanso salían a jugar todos juntos. Y ese era un día de descanso, y Bribón no estaba. El desayuno fue rápido, casi en silencio. Sólo Valentina daba los detalles finales al plan de trabajo.

Salieron juntas, María las siguió con la mirada hasta la casa vecina y respondió sonriendo a la llamada que le hizo aquella al llegar las niñas. Valentina era una líder responsable y tenaz. Vio como salieron con los niños de ahí rápidamente y a la vecina hacerle una señal con la mano. Luego la llamó nuevamente para contarle los detalles. La búsqueda fue rápida. Al sentirlas cerca Bribón salió a su encuentro y se dieron emotivos abrazo y besos.

Luego Bribón las guió a un pequeño refugio donde cuidaba a la cachorrita de los vecinos del otro lado del río, que tiernamente amamantaba a cuatro pequeñas crías.
- Bribón, ya eres papá....

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