Capitulo 11.
Internado.
- Cuidado con esas maletas!
- No crees que exageras un poco, Ani?
- Y donde está tú equipaje, Cati?
- Aquí!
- Una mochila? En serio?
- Con orden y estilo puedes acomodar el contenido de un ropero en un dedal. Además....mi mochila es maaaaagicaaaa...
- Catalina, está bien para bromas, pero no me parece que sólo lleves una mochila. Vas a necesitar más ropa.
- Mamita, Ani lleva ropa que ni siquiera usara una vez en todo el año, y es tanta como para vestir a un salón entero, así que le haré un favor cargando y guardando parte de su excesivo equipaje. Por otro lado, Vale cree que va a una guerra o a conquistar lugares inhabitados, por poco y carga la caña de pescar de papá.
- Nunca se sabe que necesitaremos -replica Valentina- y tengo que asegurarme que nunca nos falte nada, además tengo que cuidar de estas pequeñas.
El alboroto es pasajero. Las niñas a pesar de lo que digan son muy ordenadas. Han preparado su equipaje con mucho cuidado y detalle. Pronto estarán en el internado, y para María empezará nuevamente el período de trabajo a tiempo completo. Durante los seis primeros años se dedican sólo a la crianza de los niños, luego por seis años más trabajan medio tiempo, mientras los niños van al colegio. A partir de los doce años regresan a las labores de tiempo completo pues los adolescentes van al internado y sólo retornan a casa cada medio año. Esto coincide con la presencia de ambos padres en la casa. Son tres años de preparación para los estudios finales, donde son seleccionados para el área correspondiente, tres años de preparación final y cada quién se dirige a su destino, para dedicarse a la labor seleccionada.
Se casaran, tendrán hijos, y trabajarán como todos hasta la fecha del retiro final. En ese entonces irán al retiro como todos, y ahí podrán encontrarse de nuevo.
Extraña a sus padres. Los vio la última vez el día del matrimonio. Conoció a los padres de Juan, era igualito a su papá, sólo que para ella Juan era y sería el hombre más apuesto del universo entero. Su mamá no dijo nada, aunque le hizo saber que podría haber elegido mejor. Papá estaba orgulloso de su pequeña María, y antes de irse le confío un secreto: ella era la elegida, y todos estarían muy pendientes de cada uno de sus pasos.
Papá y sus locuras.
Sonreía al recordar su niñez, tenía mucha nostalgia por Luis, su hermano. Era su menor por apenas un año, y eran grandes camaradas y cómplices. Pero fue seleccionado para la guardia nacional y los separaron desde el internado. Nunca más supo de él. Guardaba la leve esperanza que viniese a su boda, aunque eso nunca había sucedido, y en este caso no fue la excepción.
Dicen que en el retiro se encuentran todos y ya habrá tiempo suficiente para contar sus vivencias e historias. Quería contarles que tuvo trillizas y una gran mascota y que su vida estuvo llena de muchas cosas interesantes y que era muy feliz al lado de Juan. Había tanto de que hablar que no les alcanzaría la vida entera para eso.
- Muy bien, todos listos.
- Sí jefa, todos listos.
Sonríe Juan mientras trata de ocultar una lágrima y su pena. Se van sus pequeñas. Y no oculta su tristeza. Es cierto, parece un ogro y para agestado, su voz potente infunde respeto y temor y su apariencia de gladiador hacen padecer al más pintado. Nadie entiende como es que no pertenece a la guardia nacional. Muchos piensan que es muy duro y podría ser cruel. Y no, no es nada atractivo. Pero en el fondo es más tierno y dócil que un cachorrito. María y las niñas lo saben. Y llora, llora mucho a veces por cualquier cosa. Y en esta ocasión ni los ejercicios ni el trabajo duro le han dado tranquilidad. Sólo el regazo de su tierna María puede calmarlo, y eso a veces.
Ha modificado el hogar a la perfección, con lugares para diversión, estudio, deportes y su cueva. Le gusta llamar así al recinto donde inicialmente se iba sólo a divertirse con sus herramientas y sus creaciones. Pero al poco tiempo María ya tenía un pequeño estante con algunas "cosas", luego las trillizas también ocuparon un lugar y hasta Bribón tuvo su espacio. Fue idea de Valentina llamar al lugar "Sanctasanctórum" y era divertido ver a toda la familia reunida en la "cueva" de Juan. La única diferencia era que ahí sí no había más autoridad que la de Juan.
En el resto de la casa, la democracia y el libre albedrío campeaban, aunque María era la que ordenaba todo y a todos. Pero en el Sanctasanctórum la voz de Juan era ley. O al menos eso era lo que el creía.
Ya habían planificado su tiempo cuando no estén las pequeñas. Harían algunas salidas al campo, y poco a poco construiría el dichoso almacén. Lastima que no pudiesen tener otra mascota, ya que sería divertido. Pero las cosas han sido así desde siempre.
- Entonces....vámonos!
- Internado, allá vamos!!
- Preocúpate internado, que allá van las reinas de la galaxia!!!
Risas generales.
Todos están muy excitados con está nueva etapa, sólo María no sabe como decirles su pequeño secreto....
Internado.
- Cuidado con esas maletas!
- No crees que exageras un poco, Ani?
- Y donde está tú equipaje, Cati?
- Aquí!
- Una mochila? En serio?
- Con orden y estilo puedes acomodar el contenido de un ropero en un dedal. Además....mi mochila es maaaaagicaaaa...
- Catalina, está bien para bromas, pero no me parece que sólo lleves una mochila. Vas a necesitar más ropa.
- Mamita, Ani lleva ropa que ni siquiera usara una vez en todo el año, y es tanta como para vestir a un salón entero, así que le haré un favor cargando y guardando parte de su excesivo equipaje. Por otro lado, Vale cree que va a una guerra o a conquistar lugares inhabitados, por poco y carga la caña de pescar de papá.
- Nunca se sabe que necesitaremos -replica Valentina- y tengo que asegurarme que nunca nos falte nada, además tengo que cuidar de estas pequeñas.
El alboroto es pasajero. Las niñas a pesar de lo que digan son muy ordenadas. Han preparado su equipaje con mucho cuidado y detalle. Pronto estarán en el internado, y para María empezará nuevamente el período de trabajo a tiempo completo. Durante los seis primeros años se dedican sólo a la crianza de los niños, luego por seis años más trabajan medio tiempo, mientras los niños van al colegio. A partir de los doce años regresan a las labores de tiempo completo pues los adolescentes van al internado y sólo retornan a casa cada medio año. Esto coincide con la presencia de ambos padres en la casa. Son tres años de preparación para los estudios finales, donde son seleccionados para el área correspondiente, tres años de preparación final y cada quién se dirige a su destino, para dedicarse a la labor seleccionada.
Se casaran, tendrán hijos, y trabajarán como todos hasta la fecha del retiro final. En ese entonces irán al retiro como todos, y ahí podrán encontrarse de nuevo.
Extraña a sus padres. Los vio la última vez el día del matrimonio. Conoció a los padres de Juan, era igualito a su papá, sólo que para ella Juan era y sería el hombre más apuesto del universo entero. Su mamá no dijo nada, aunque le hizo saber que podría haber elegido mejor. Papá estaba orgulloso de su pequeña María, y antes de irse le confío un secreto: ella era la elegida, y todos estarían muy pendientes de cada uno de sus pasos.
Papá y sus locuras.
Sonreía al recordar su niñez, tenía mucha nostalgia por Luis, su hermano. Era su menor por apenas un año, y eran grandes camaradas y cómplices. Pero fue seleccionado para la guardia nacional y los separaron desde el internado. Nunca más supo de él. Guardaba la leve esperanza que viniese a su boda, aunque eso nunca había sucedido, y en este caso no fue la excepción.
Dicen que en el retiro se encuentran todos y ya habrá tiempo suficiente para contar sus vivencias e historias. Quería contarles que tuvo trillizas y una gran mascota y que su vida estuvo llena de muchas cosas interesantes y que era muy feliz al lado de Juan. Había tanto de que hablar que no les alcanzaría la vida entera para eso.
- Muy bien, todos listos.
- Sí jefa, todos listos.
Sonríe Juan mientras trata de ocultar una lágrima y su pena. Se van sus pequeñas. Y no oculta su tristeza. Es cierto, parece un ogro y para agestado, su voz potente infunde respeto y temor y su apariencia de gladiador hacen padecer al más pintado. Nadie entiende como es que no pertenece a la guardia nacional. Muchos piensan que es muy duro y podría ser cruel. Y no, no es nada atractivo. Pero en el fondo es más tierno y dócil que un cachorrito. María y las niñas lo saben. Y llora, llora mucho a veces por cualquier cosa. Y en esta ocasión ni los ejercicios ni el trabajo duro le han dado tranquilidad. Sólo el regazo de su tierna María puede calmarlo, y eso a veces.
Ha modificado el hogar a la perfección, con lugares para diversión, estudio, deportes y su cueva. Le gusta llamar así al recinto donde inicialmente se iba sólo a divertirse con sus herramientas y sus creaciones. Pero al poco tiempo María ya tenía un pequeño estante con algunas "cosas", luego las trillizas también ocuparon un lugar y hasta Bribón tuvo su espacio. Fue idea de Valentina llamar al lugar "Sanctasanctórum" y era divertido ver a toda la familia reunida en la "cueva" de Juan. La única diferencia era que ahí sí no había más autoridad que la de Juan.
En el resto de la casa, la democracia y el libre albedrío campeaban, aunque María era la que ordenaba todo y a todos. Pero en el Sanctasanctórum la voz de Juan era ley. O al menos eso era lo que el creía.
Ya habían planificado su tiempo cuando no estén las pequeñas. Harían algunas salidas al campo, y poco a poco construiría el dichoso almacén. Lastima que no pudiesen tener otra mascota, ya que sería divertido. Pero las cosas han sido así desde siempre.
- Entonces....vámonos!
- Internado, allá vamos!!
- Preocúpate internado, que allá van las reinas de la galaxia!!!
Risas generales.
Todos están muy excitados con está nueva etapa, sólo María no sabe como decirles su pequeño secreto....
No hay comentarios.:
Publicar un comentario