jueves, 18 de junio de 2015

Quimera - Capitulo 12. Pequeños incidentes

Capitulo 12.

Las pequeña cosas de la vida.

- Y bien señoritas, me podrían explicar como fue que sucedió todo este enorme alboroto?
- Distinguidisimo señor Director...
- Momento! En esta ocasión y desde ahora en adelante a la señorita Analía le está permanentemente negado el uso de la palabra cuando el hecho comprometa a las tres hermanas. He dicho! "Ya no volverás a convencerme pequeña -repite mentalmente el Director Morgan- no volverás a hacerlo" -

- Pero señor Director, eso sería no sólo injusto sino anti ético. Usted mismo nos enseñó que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, y por tal razón también tenemos los mismos derechos ante una acusación, podemos defendernos de acuerdo a las leyes y estatutos de nuestro gran internado, y el negar a una estudiante, por demás está decirlo brillante, negarle el derecho a defenderse sentaría un mal, no que digo, pésimo precedente y podría influir pésimamente en la formación y educación de los estudiantes, lo que a la larga tendría repercusiones de una magnitud inimaginable en todo el sistema.

- Bravo. Que puedo hacer yo ante tamaño alegato. Sólo me queda darle la razón señorita Valentina. Y con esto queda zanjada la discusión. Pueden retirarse.
- Pero, señor. Y la explicación del. ...
- Y creen por un segundo siquiera que voy a permitir a la señorita Analia dar su discurso? No niñas, ya estoy viejo y no permitiré nuevamente ser convencido de algo en lo que no estoy de acuerdo. Peor aún no quiero ceder ante nuevas y extravagantes peticiones.
 - Señor, usted nos... - Por favor señoritas, retírense. Cualquier pedido especial me lo hacen llegar por escrito.
- Pero,señor, usted como director de está prestigiosa institu....

- Sí no se van ustedes me voy yo!. La dirección es suya... Se retira no sin antes indicar a su secretaria: No olvide tomar nota de los pedidos de las tres.
 - Como ordene jefe. Titubea la señora Tula.
- Pero ya se acabará, ya pasará todo. Felizmente el año próximo me retiro y quiero ver como Grover se las arregla con estas chiquillas, sí, reiré al ver como el pobre sufre con cada... La voz del director se desvanece a la distancia.

Las hermanas intercambian una mirada cómplice y picara y desatan la risa.
- Te pasaste Vale.
- Yo sólo recite de memoria todo el texto que Ani me había preparado.
- Pero... A pesar de que lo hiciste bastante bien déjame decirte hermanita linda, que es mejor seguir el texto a pie puntillas y ponerle un poco más de énfasis en los lugares que previamente te había indicado.
- Ya para sabionda. Y ahora, que hacemos?
- Qué, no escucharte al director? Una nota detallada de...

- Claro que lo escuché, tonta. Lo que no se me ocurre es los pedidos que vamos a hacer?
- Ta tan. Y como por arte de magia la gran Catalina trae ya preparado un listado de todos los reclamos...
 - Te pasaste Cati. Y como y cuando hiciste esto?
- Pues minutos antes que el director nos llamara a su oficina. Pude hacer una relación de todos los reclamos del internado, previa encuesta claro.
- Y como se te ocurrió que iba a suceder esto?
- Elemental mi querida Vale, la lógica siempre triunfa.
- Momento, nosotros no participamos en la encuesta.
- Verdad! No podemos ser excluidas!
- Era necesario así mis queridas compañeras. Necesitábamos de las dos al 100%, sin distracciones. Además, se completamente lo que cada una de ustedes piensa...

- Hey, hermanitas, un pequeño detalle, como vamos a explicar que demolimos el gimnasio?
- Te suena bien la palabra accidente y reingenieria.
- Sí, me parece un buen comienzo.
- Entonces, empecemos: El primer día de la semana de...
 - Te parecen bien tantos detalles?
- Tú escucha y aprende de la maestra mi joven aprendiz.
Risas generales.

Catalina y Valentina atentamente escriben el dictado de la convincente Analia. Afuera, parada en el umbral, apenas oculta por la puerta, la secretaria del director sonríe embelesada.

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