sábado, 12 de diciembre de 2015

Quimera - Capítulo 16. Eventos inesperados.

- Buenos días, directora.
- Buen día, buenas tardes, buenas noches. No importa eso, Juan. Siempre me hace gracia tu apego a los horarios de tu casa. En fin.. Siéntate y trata de relajarte.
- Pasa algo?
- Eso es lo que quisiera yo oír de tu propia boca: que demonios esta pasando?

Juan se recuesta sobre el respaldar de la silla. Cruza los brazos, tomando una clara posición defensiva, y mirando firmemente a los ojos de Hellen le dice:

- Todo está bien. La cuota se cumple como siempre, con creces. Los horarios no han sido vulnerados en un solo momento. La producción está por encima de lo planeado. No hemos tenido fallas de...
- Puedes dejar de recitar como autómata todo lo que ya se? Sabes muy bien a que me refiero.

Juan se queda pensativo. Mira con curiosidad el rostro severo de su jefa, tratando de intuir el nivel de conocimiento de ella sobre lo que está sucediendo. Pero no puede adivinar nada. Solo le queda mantener su rol hasta el final.

- Discúlpeme, directora. Realmente no entiendo a que se refiere. Podría ser más específica?
- Bien. Parece que no me has entendido bien. No soy tonta, Juan, y eso ya deberías saberlo. Se muy bien que algo andan tramando, esos tus amigos y algunos trabajadores del sector oeste. En este momento aún no tengo detalles de lo que está pasando. Pero es cuestión de tiempo. Te considero un amigo, un hermano, por eso quería saber por tus palabras y tu boca lo que está sucediendo. No olvides que soy la que manda acá, y que no me temblará la mano para sancionar cualquier in-subordinación o desacato. Pero eso no importa ya. Solo te pido una cosa, piensa bien en todo, y no tomes decisiones de las cuales después tengas que lamentar.

Silencio. Juan mira fijamente a Hellen, y luego de pasar un poco de saliva, dice:
- Es todo, directora?
- Eso es todo. Puede retirarse.
- Gracias. Hasta luego.

Juan se levanta torpemente,  tumbando algunas cosas que hay sobre la mesa de Hellen. Trata de acomodar el desorden,  pero Hellen lo detiene, y con la mirada le indica la puerta. Él asiste con la cabeza y se retira, pensativo.

Estando al umbral de la puerta se detiene. No sabe porqué, pero un impulso le dice que debe hacerlo. Voltea y con una sonrisa en los labios, le dice a Hellen:

- Te invito un café, Hellen. María me envió un pastel hecho en casa, y quiero que lo pruebes. Es una delicia.
Hellen mira extrañada, pero entiende rápidamente.  Es cierto, su conversación es grabada por completo.

- Ah. Gracias! Te veo en 30 minutos, en la cafetería de la zona de descanso.

Es cierto. En esa cafetería hay música permanente, además de un pequeño lago artificial para pasear, con una fuente ruidosa. Es un lugar perfecto para conversar sin ser oído. Únicamente hay que procurar hablar alto, para que la grabación de las conversaciones por los dispositivos sea correcto y no levantar sospechas. Y Hellen había entendido que escucharía algo para lo cual no había estado preparada. Sabía que Juan traía siempre un pastel de Quimera, y que nunca jamás lo compartía con nadie. Muchas veces lo había observado en su habitación mirar fijamente al pastel, sin tocarlo. Cosas raras de él, que nunca pudo entender.

Juan no entiende porque,  pero decide seguir su intuición.  Sabe que Hellen es dura y severa, pero también es justa e inteligente.  Sabe que tarde o temprano se enterará, y que, como lo dijo, no dudará en sancionar a los responsables. Así que intentaría ponerla de su lado. Lo único que le preocupaba era María. Su fiel y amorosa María.  Una y mil veces le había pedido mantenerse al margen de todos los actos de indisciplina o intentos de sabotaje. Y había cumplido, siendo uno de los mejores, llegando a escalar en el cargo hasta los límites existentes. Pero en esta ocasión no pudo abstenerse.  Esto era demasiado,  era tanto el efecto y el valor de lo encontrado, que el ponerlo al descubierto podría cambiar la historia completa de lo que ellos alguna vez habían conocido.

Las trillizas estaban a salvo, a ellas no las tocaría ninguna influencia ni cualquier resultado de lo que acá sucediese. Ya se habían graduado en la Academia de la Guardia Nacional, y ya se habían despedido para siempre de ellos, no sin antes prometerles que volverían, aunque él estaba seguro que eso no sucedería nunca. Los gemelos, Marco y Matías, los incorregibles, irreverentes e indomables MM, se habían desarrollado de forma meteórica y sospechosamente rápida. Desde los primeros años en la escuela tuvieron que pasarlos a grados superiores, pues física y mentalmente estaban mucho mas dotados que sus congéneres. E inclusive en los grados superiores, mostraban habilidades y dotes superiores al promedio. Así, fueron al internado apenas a los 10 años de edad, y se quedaron solamente un año, pues a esa edad superaron los máximos de aptitud y conocimientos, habilidades y necesidades del lugar, siendo graduados en forma meteórica. Apenas tenían 11 años, y ya habían terminado los estudios regulares. Fueron seleccionados para la Academia, pero por sus edades, les ordenaron permanecer en Quimera hasta por lo menos tener 15 años, para poder acceder a las instalaciones de la mencionada entidad. Por eso se fueron de casa a vivir al campo. Mimí tuvo cachorros, ambos machos. Luego de algún tiempo, ella murió luego de un accidente al romperse la rama de un árbol. Quedó muy lastimada, y tuvo que ser sedada y sacrificada para evitarle un largo sufrimiento. Cada uno de los gemelos se quedo con un cachorro de tigrillo, a quienes llamaron Mingo, sin diferenciarlos cual es cual. Solamente ellos sabían cual era el de Marco y cuál el de Matías, y acudían al llamado de su amo sin titubear. A pesar de tener el mismo nombre.

Se fueron al campo, es cierto, pero hicieron de la cueva de Juan, el Sanctasanctórum, su "base de operaciones". Cerraron los accesos y la convirtieron en un lugar impenetrable, solamente accesible para ellos mismos y los Mingo. Había que darles el crédito por tamaña demostración de habilidades y creatividad. Crearon un lugar desde donde podían tener acceso a todo tipo de sistema de telecomunicaciones de Quimera. Con posteridad pudieron acceder a la red central, y desde ahí ya no tenían límites. Y fuero ellos los que le dieron la voz de alarma a Juan.

Con su amigo inseparable Pedro, y unos cuantos avezados, Juan se embarcó en una exploración detallada de las profundidades de Andrómeda, con el pretexto de hacer mantenimiento a las calderas principales, y de verificar los sistemas de ventilación. Nadie nunca se había embarcado en una travesía de tamaña magnitud e intrepidez. Al llegar a los límites de accesibilidad para una persona, encontraron algo que les hizo estremecer hasta lo mas profundo de su ser. Era una cosa, que al ser aparentemente un objeto olvidado por descuido, no dejaba de ser provocador y perturbador. Una especie de riel, que se notaba se deslizaba en forma perpendicular a la superficie, y se prolongaba aparentemente hasta el centro mismo de Andrómeda. Y, lo que más les llamo la atención, no se notaban signos de abandono o desuso. Mas por el contrario, parecía que alguien había pasado por ese lugar en ese mismo día. No eran vías para el transporte de carga, ya que ellas se prolongaban de la factoría al hangar donde se encontraban las naves. Definitivamente, era una ruta extraña, y que decidieron explorar.

- Hmm, estos pasteles son realmente deliciosos.
- Es por el amor que llevan, alcanzó a balbucear, mientas Hellen, se sienta cómodamente frente a Juan. 
- Y bien, como están los niños?
- Ya no son niños. Ya no se como están ellos, pero que están bien, están bien. Es por ellos que quería comentarte......

Alrededor de una pequeña fuente artificial, tomando un café y disfrutando de un delicioso pastel, Juan está por enterarse al fin de uno de los secretos mejor guardados de la galaxia

viernes, 11 de diciembre de 2015

Quimera - Capítulo 15. Academia.

- Atención! Oficial en el aula!

Ante el llamado de esta voz, todos se ponen en posición de firmes, con los brazos a lo largo del cuerpo, y la mirada al frente, en completo silencio.

- El aula 1B está lista para iniciar la jornada de entrenamiento, Señor!

El brigadier del aula es el que recibe al Oficial a cargo.

- Todos listos?!
- Señor, si señor!!
- Descansen!

A la voz de comando, todos se ponen los brazos a la espalda, en la universal posición de descanso de las tropas. Se inicia una nueva sesión se aprendizaje en la Academia de entrenamiento.

Valentina es la brigadier del aula, seleccionada por sus innegables dotes y capacidades de liderazgo, nadie se sorprendió cuando fue seleccionada para integrar las filas de la armada.
Roberto le secunda. Después de todo, todo el entrenamiento y preparación que había tenido secundado a las trillizas desde la niñez, habían hecho de él un joven fuerte y ágil, siendo el único capaz de mantener el ritmo de Valentina en todos los entrenamientos.

Lo de Catalina fue una sorpresa. Todos esperaban que esta pequeña, algo delgada y con mirada de enigma, se dedicase a otro tipo de estudios. Quizá hubiese sido mejor en los servicios de ingeniería o inteligencia.  Pero salió elegida. Y fue la primera en alegrarse.

Aunque lo de Analía si fue definitivamente algo completamente inesperado. Al enterarse que las dos hermanas y su amigo de toda la vida se embarcaban a la Academia de la Armada,  le tomó unos minutos llegar hasta los más altos representantes encargados de la selección. Luego de esto, se dio un cambio en la lista, con la sorpresiva e inesperada inclusión de Analía en ella. "Alguien tiene que cuidarlas" es lo que había dicho.

Juan y María estuvieron tristes. Aunque ya se habían estado preparando para este momento, inevitable en Quimera, donde los físicamente mejor dotados son seleccionados para la Academia, de donde irán a la guardia nacional, ellos guardaban la vaga esperanza que sus tres pequeñas se quedarán antes Quimera, o en el peor de los casos, se quede aunque sea una de ellas.

Analía los convenció que era lo mejor. Que estando juntas, ellas podrían cuidarse una de la otra, además estaba el pobre Roberto. No podían abandonarlo solo a su suerte en ese mundo terrible.
Está demás decir que, el poder de convencimiento de Analía se había perfeccionado, así que no fue difícil para Juan y María aceptar la partida de la trillizas. Además tenían dos problemas en que ocuparse: Marco y Matías, MM,  los gemelos terribles, y su mascota, la tigrillo Mimi.

La Academia era un lugar dedicado exclusivamente al entrenamiento de las tropas, tanto de asalto,  como las de la armada, servicios especiales, etc. Todos los seleccionados eran inducidos por 1 año,  y luego dos años más en el área específica a la que eran designados. Eran tantos los soldados, que ocupaban la totalidad de un pequeño planeta, a donde llegaban los suministros desde todos los confines de la galaxia.

Jamás nadie era seleccionado para participar en operaciones que involucren su planeta de origen. Únicamente se les permitía regresar a su lugar de origen en una sola ocasión, que debían elegir individualmente. Luego pasaban a las filas de la Guardia, donde servían durante 20 años, en una constante evaluación de capacidades y habilidades. Eran promovidos y evaluados cada año, pudiendo un soldado escalar a los niveles más altos, o un oficial caer al nivel más bajo. Se permitían formar parejas, pero no procreaban. Por alguna razón, que nadie entendía, mientras estaban en la guardia, nadie tenia hijos. Pero al retirarse, si decidían ir a algún planeta de colonizadores,  podrían tener hasta dos. Era la norma. Luego de criar a los pequeños hasta el internado, pasaban al "retiro" .
Todos sin excepción, a la edad de 60 años, pasaban al "retiro permanente". Eran recogidos por naves especiales, que los tele transportaban al lugar del destino final. Ahí donde al fin podías encontrar nuevamente a tus padres, amigos y vecinos de infancia, incluso a tu hermano o hermana, de quien te separaste a los 17 años.

Así era. Así había sido por siempre. Nadie cuestionaba el orden impuesto, ni las leyes establecidas. Y al primer atisbo de rebeldía o inconformidad eras visitado por las "tropas especiales", que te recogían y nunca más volvías. Y te ibas con toda tu familia. Y eso era todo.

- A formar, cadetes!
- Señor! Si, señor!

Todos están correctamente formados, alineados uno detrás de otro. Catalina es la última de la fila, por lo pequeña que es, y se nota mas frágil que todos. Analía lleva el uniforme con extrema elegancia, y su forma de participar es mas un baile que una marcha. Ninguna de las tres es débil, ninguna muestra signos de cansancio o de dolor, mas allá de lo que los demás muestran. 

Lo que nadie entiende es, cómo se las arreglaron para estar juntas? Una pregunta difícil de responder. A pesar de la extrema rigurosidad y de la disciplina castrense, estas tres diosas de mitología, se las ingenian para hacer de las suyas.

Valentina, la líder natural sobresale. Es la más rápida, ágil y fuerte. Se apodera del grupo con extrema facilidad. No hay quien pueda competir con ella en resistencia o en fuerza. Su mayor portento es la capacidad de alcanzar los límites imposibles para cualquier soldado, inclusive puede mantener minutos de apnea, sin menoscabo de su entereza y fuerza. Líder natural, no hay quien ose siquiera discutirlo. Además, tiene a Roberto a su lado, para aquellos que quieran discutirlo.  A puño limpio.

Roberto no es mas un chiquillo. El esfuerzo físico y el entrenamiento, lo han hecho convertirse en un robusto muchacho, casi media cabeza mas alto que el promedio, pero con tan fuertes brazos, que nadie , a excepción de Valentina, puede competir con él en fuerza. Todos creen que deja a Valentina ganar, pero eso a él no le importa, pues sabe que Valentina, si bien es cierto, no tiene los brazos tan fuertes, le gana en agilidad, resistencia e iniciativa. Así, son una dupla perfecta. El primero, y el segundo. Y si falta algo, ahí tiene a la hábil Catalina.

La que más provecho saca a sus habilidades es Catalina. No hay armamento que no descifre con solamente echarle un vistazo. Puede armar y desarmar casi sin parpadear radios de telecomunicaciones, equipos, máquinas, e incluso naves. Nada es imposible para esta "maga" de los trucos imposibles. Nadie osa siquiera enfrentarla en un juego de azar. Para ella el azar no existe, todo es "truco". Y nunca, jamás pierde. Salvo que lo haya premeditado, y este preparando un golpe maestro. Con esta misma habilidad que posee, logra dominar a la perfección las artes de defensa personal, pudiendo desarmar a cualquier adversario, sin hacer el mínimo de esfuerzo, así sea este de su doble de tamaño y lo supere en fuerza. Sus armas son sus manos, y su inteligencia.

Y Analía, la mayor, pero la más femenina y delicada de todas, se ha logrado adaptar de una manera impresionante a este mundo de músculos y fuerza. Es tanta su capacidad y facilidad de convicción, que desde el inicio se convirtió en la representante, la voz de todos, e incluso algunos creen que podría llegar a ser la líder de toda la armada. No hay imposible para esta artista de la palabra. Sus poderes oratorios son tan altos, que los oficiales prefieren mantenerse al margen, o entregarle el mando, pues con ella, jamás, nunca, ni en sueños oses discutir, pues de una cosa es seguro: ya perdiste. 

Así se fueron desarrollando las etapas de preparación en la academia, dando como resultado que, por esas cosas de la vida, por alguna razón que nunca nadie siquiera pudo entender, las tres hermanas y Roberto se mantenían siempre juntos. Inclusive en los sorteos públicos, siempre el azar y la diosa fortuna los mantenía unidos, haciendo de las suyas en esa Academia y aprendiendo todas y cada una de las artes que un soldado pueda aprender. 

No pasaron desapercibidas, se graduaron con honores, con la más alta distinción en su área: Valentina y Roberto en el cuerpo de operaciones de asalto y tropas de élite, Catalina en el cuerpo de navegación y tele-propulsores, y Analía en Comunicaciones y negociación.  Las cosas así, les tocó realizar su primera misión en una colonia alejada, donde había una especie de revuelta, con el apoyo de algunos inmigrantes de otros sistemas. Había que poner orden en las colonias, y los cuatro fueron asignados a esta zona.

Mientras esto sucedía, en Quimera, los gemelos Marco y Matías, crecían en forma acelerada y desproporcionada. Parecía que se hubiesen alimentado de alguna sustancia prodigiosa, que los hacía crecer en proporciones y magnitudes nunca antes vistas. Seguían juntos, y hablaban casi al unísono. Eran tan inseparables, que podían llevar una conversación, alternando roles, y sin alterar para nada la secuencia de lo sucedido. Hacían las tareas en forma escalonada, sistemática. Aprendían más rápido que el resto. Tuvieron que promoverlos, pues por su aspecto físico y su desarrollo mental, estaban muy adelantados a sus congéneres.

- Corre, Mimí!
- No te quedes atrás, gatita!
- Salta!
- Cuidado con ese tronco!

- Hola Papá. Vamos a pescar?
- Hola MM. Acabo de llegar, déjenme saludar a su Madre, y voy con ustedes.
- Ya pa, te esperamos en el lago. Vamos Mimí!

Hace mucho tiempo atrás Juan dejó de correr detrás de los gemelos y su gato. Si las trillizas le sacaron las canas, pues estos dos lo dejaron calvo. No podía detenerlos, no había forma de alcanzarlos. Y pescar, no era para él uno de sus deportes favoritos. Es cierto, en algún momento se pasó unas horas con sus anzuelos y carnadas en su bote, esperando que un pez pique la carnada. Cuando quiso involucrarlos, ellos fueron entusiasmados. Aún eran pequeños, pero ya las trillizas no estaban. Subieron los tres y la gata al bote. Apenas se habían alejado de la orilla, los gemelos se desnudaron por completo, y sin dar explicaciones, se lanzaron a las frías aguas. Al rato uno de ellos salía a flote trayendo entre sus dientes un pez aún vivo, y con gran alboroto, lo tiró sobre la cubierta. mimí no tardó en darse un almuerzo, pero no le duró mucho, pues la lluvia de pescados que tiraban los gemelos, la hizo resbalar y caer por la borda. Los gemelos celebraron el hecho, y la tigrillo, como pudo salió nadando y se puso a temblar sobre la cubierta. Los gemelos salieron, y empezaron a azuzarla y molestarla, haciendo que nuevamente se caiga al agua, y nadando, vuelva a cubierta, tiritando de frío. Juan estaba preocupado. No recordaba haber enseñado a nadar a los gemelos, pero estaba confiado que Valentina sí lo había hecho. 

- Vamos Mimí, ven al agua!
- No seas cobarde Mimí! Ja, ja, ja...,
- Si quieres atraparnos tendrás que buscarnos acá... 

Mientras dice esto, uno de ellos le lanza un pez con tanta precisión, que le acierta al hocico al gato, lo cual hace que éste se enfade, y se lance al agua en búsqueda del agresor, que raudamente, se ha hundido buceando. Luego de un buen rato, ambos aparecen trayendo cada uno un pez entre los dientes. Luego el tigrillo se coloca con las dos patas delanteras en la cabeza del muchacho, y catapultada por las manos del mismo, de un gran salto, vuela por los aires, y cae en cubierta, con toda la agilidad que solamente su cuerpo felino le puede permitir.

Risas y jolgorio general. Mimí toma impulso nuevamente, y desde el bote se lanza en dirección a los muchachos. Se zambulle, sale con un pez en el hocico, y nuevamente se catapulta al bote. Juan mira anonadado. No puede creer lo que está viendo. Que los gemelos puedan cazar peces con las propias manos, sonaba a mito, pero no imposible. Pero, un gato buceando y pescando? No. Definitivamente, ni siquiera había escuchado algo parecido.

Al regresar a casa, traen tanto pescado que tiene que llevarlo a los vecinos, para que no se malogre. 

- Cómo se te ocurre hacer eso? Juan, te desconozco. 

María está furiosa. Los gemelos se han escabullido a su cuarto, llevan la ropa empapada, y están casi morados y arrugados por el frío. La tigrillo está en el tejado, tratando de calentarse.

- Hora de comer. Todos a la mesa!

Esta orden no admite discusiones. Completamente arropados, en sus pijamas, y con su carita de "yo no fui", lo gemelos se acercan a su molesta madre, e intentan su último argumento de defensa: la abrazan cada uno de un lado, le dan un beso cada uno en la mejilla, y le dicen casi al oído:

- Te quiero mucho, mamita.

Funciona, siempre funciona. María los adora. Y no puede resistirse a semejante muestra de cariño y afecto. Y a esa sonrisa de ternura e inocencia que desarma a cualquiera. Los abraza, los apapacha, los besa. Luego cada uno va a su silla, es hora de la cena, incluso Juan respira tranquilo, mientras disfruta de un buen trozo de pescado aderezados, por las magistrales manos de María. Todo es amor, tranquilidad, y alegría en la calidez de la mesa en una cena temprana, hasta que María, cariñosa, pero firmemente dice:

- Los amo, pero igual están castigados. Los tres.


viernes, 4 de diciembre de 2015

Quimera - Capítulo 14. Marco y Matías

Marco y Matías.

María demoró mucho en digerir la idea que estaba nuevamente embarazada. Habían pasado 12 años, desde que tuvo a las trillizas.  Ya se estaba haciendo a la idea que regresaría a las labores regulares en el trabajo, cuando en el examen general le confirmaron sus sospechas: tendría un nuevo bebé.
No hubiese sido nada raro, si no fuese porque ya había pasado demasiado tiempo desde el primer embarazo, además, ella muy bien sabia que únicamente se tenia uno o dos hijos. Y ella ya tenía tres, algo por demás muy raro en Quimera. Por alguna razón, que nadie entendía, no se podían tener más hijos. Así había sido siempre. Nadie se preguntaba como era que esto sucedía, pero todas las parejas tenían uno o dos hijos, ni uno más.

Pero se estaba dando. Estaba nuevamente embarazada. Y su asombro se hizo mayor cuando le dijeron que serían gemelos.

Estaba muy asustada. Recordaba los terribles dolores del parto, y lo trabajoso y duro que fue cuidar a las recién nacidas. Pero desee el inicio de su nuevo embarazo, notó que subía de peso rápidamente.  Le parecía incluso que más que cuando tuvo las trillizas. Por esa razón pidió que le confirmaran que solo eran dos, ya que su vientre mostraba un crecimiento desmesurado.

Tuvieron que operarla, a un mes de completar el período. No podía más con el peso ni con los movimientos que hacían los bebes dentro de su vientre. El médico dijo que salieron uno tras otro, casi tomados de la mano. Marco el primero, Matías el segundo. Pero, a diferencia de las trillizas, éstos eran completamente iguales.

Tenían los ojos de María, y el resto del rostro de Juan. Una copia fiel uno del otro. Eran tan idénticos, que ni María podía diferenciarlos uno del otro. En cierta ocasión, estando las trillizas en casa, Catalina los revisó con una lupa, y dio su veredicto final:

- Son iguales en todo.

Pero para sí misma quedó el detalle de algunas diferencias casi microscópicas en algunos lugares específicos, con lo cuál podría diferenciarlos. Pero para eso necesitaba verlos de cerca, a no más de 1 metro.

María estaba esperanzada en que no los había confundido. Ya tenían tres años, y los pequeños gustaban de intercambiar roles. Se hacían llamar MM. Si alguien les preguntaba por su nombre decían MM.  Al principio a Juan y a María les hacía gracia. Pero llegó un momento en el que no sabían a ciencia cierta cual es cuál. Y temían haberlos confundido para siempre.

Valentina sabia distinguirlos, pues decía que tenían fuerza y pesos ligeramente distintos, así que con ella cerca no había problemas. Solo que hizo ese hallazgo cuando ya los pequeños podían caminar, así que María no estaba segura.

Analía hizo lo mismo. Decía que "respiraban " diferente. Pero no era eso, sino la forma de hablar. E incluso la forma de llorar. Por eso le causaba gracia cuando los pequeños dejaban de respirar para que Ani no las descubra.

Aún así, lograban confundir a todos. El pobre Juan ya había tirado la toalla. Aceptaba el nombre que quisieran ponerse ellos mismos. Igual, los llamaba MM. Siempre venían ambos. Llamabas Marco o  Matías y llegaban los inseparables gemelos.

Nunca se separaban. Incluso juntaron las camas cuando pudieron hacerlo. Eso sí, cada uno en su cama. Juan tuvo que adaptar dos habitaciones en una sola con dos baños, que usaban en forma indistinta los gemelos.

También las camas, los pijamas, la ropa. Todo era de uso común. Había un armario para la ropa de Marco,  y otro para el de Matías. Pero desde casi el inicio María abandonó la idea de separar sus cosas. Ellos usaban en forma indistinta absolutamente todo.

Alrededor de los cuatro años, aunque aparentaban físicamente tener muchos más, adoptaron una mascota totalmente atípica para cualquiera: un tigrillo, hembra. La llamaron Mimi.
Al inicio nadie se había percatado de que el "gatito" que trajeron, no era realmente un gato. 

Solamente al ir creciendo, el felino se hizo grande y fuerte, casi del tamaño de un perro, pero con la agilidad y astucia que su especie le confería.

Y era el complemento perfecto para los dos pequeños.  De por si, ya eran un huracán por donde fueran. Capaces incluso de demoler una pequeña casa con las propias manos. Hacían las cosas en tal armonía, y con tanta celeridad y precisión, que solamente les tomaba 5 minutos en ordenar y limpiar su habitación comúnmente desordenada.

Lo descubrió Catalina, al retarlos diciendo que ella acabaría de construir una pequeña jaula para Mimi antes que ellos hubiesen siquiera puesto en orden sus armarios. Se llevó una tremenda sorpresas. Ante sus incrédulos ojos los dos pequeños malandrines funcionaron cual prodigioso artilugio extraño, para hacer las cosas de tal manera, que la habitación quedó ordenada y limpia, antes que ella siquiera hubiese podido empezar con su tarea.

- Te ganamos, Cati. Ja, ja, ja.
- Y ahora quienes son los mejores?!
- Nosotros, el dúo MM!!

Divertidos y riéndose, dejaron a la sorprendida Catalina, con sus varillas y herramientas. Pero eso le dio una idea.

Había que retarlos.

Por las buenas, los enanos no hacían nada. Incluso se revelaban contra la autoridad de María. Únicamente se quedaban quietos cuando la voz de Juan retumbaba en la casa. Pero, comúnmente Juan no estaba. Las trillizas estaban en el internado, y María tenia que vérselas sola con estos pequeños.

Pero, bastaba con retarlos,  y se podía conseguir que hicieran prácticamente cualquier cosa. Así pudo Valentina,  retándolos en todo, lograr "domesticarlos". Ella se convirtió en la Jefe. Aunque Valentina no toleraba sus ocurrencias y travesuras, era la única que podía competir con ellos en resistencia y velocidad.

Analía los adoraba, los trataba como bebés, y ellos se prestaban a eso. Le decían "Mami". A María le decían mamá. Y era claro su rol.  Pero Analía, era su Mami.

Aunque fue Catalina la única capaz de integrarse a esa extraña hermandad que habían hecho los gemelos con la tigrillo Mimi. Sus habilidades con las manos y con sus artilugios pudo "domesticar" a ese enorme gato salvaje. Incluso hizo que el animal pudiese comportarse como un cachorro. Nadie mas podía hacerlo. Aún así, nunca logró que ingrese a una jaula.

En la escuela pusieron de vuelta y media a todas las maestras, y además Juan y María se ganaron una buena llamada de atención cuando los gemelos llevaron a Mimi a clases. Destruyeron parte de los techos cazando murciélagos, y a las pequeñas les dio un ataque de pánico. Llamaron a la policía, los bomberos y paramédicos. Pero Mimi escapó, no sin ayuda de los gemelos.

Sonreían todo el tiempo.  Era una de sus armas favoritas. Tenían una sonrisa pícara y una cara de inocencia con la que literalmente derretían de ternura a cualquiera.

- Donde están esos mocosos?! La voz de Valentina tronó en la sala.
- Nosotros no tuvimos nada que ver.
- Somos inocentes, jefe.
-  Mimi se escabulló. Ella sabe trucos.
- Si jefe. Ya es muy hábil.

Valentina hace el universal signo de silencio con un dedo, y en la otra mano levanta una correa:

- Y esto? Ella también lo llevó?

Silencio sepulcral. No hay respuestas. Han sido descubiertos y saben que Valentina no lo dejará pasar.

Se miran todos, y el primero en soltar una Sonora carcajada es Juan,

- Vieron la cara del Director? Ja, ja ja...
- Creo que mojó los pantalones ja, ja ja,...
- Y la peluca de la secretaria,?,  ja,ja, ja... Estaba, estaba...  De costado... Ja, ja, ja...

Solo Mimi está recostada en un alero de la gran casa, donde una familia entera disfruta de la última travesura de unos pequeños incorregibles. Nadie quiere recordar que se acerca un momento duro cruel y difícil que es inexorable en Quimera.

Quimera - Capitulo 13. La graduación

La graduación.

- Señoras y señores, damas y caballeros, su atención por favor. Es el momento esperado por todos los aquí reunidos para presenciar la graduación de la promoción....
- Bla, bla, bla, la misma retahíla de siempre.
- Silencio Cati, nos perderemos el discurso de Ani.
- Mi querida Vale, si no fuese su hermana, y por cierto tú también, lo eres, no sabría que esperar de la grandilocuente Analía. Pero, quiero darte una primicia, los dejará a todos boquiabiertos como en el discurso de la fiesta y en el de oratoria, al que por obvias razones no me presenté y tu insististe en pasar el ridículo siendo su competidora.
- Y es que no había nadie más.
- Obvio. A quién con dos dedos de cerebro se le ocurre competir en ORATORIA con la locuaz Analía?! Solo a ti, hermanita. Pero no lo hiciste tan mal, déjame decirte, nunca conocí en ti tamaña capacidad para hablar en público, salvo...
- Salvo que? Completa tu idea, ya!
- Salvo que hayas pedido una pequeña ayuda, - Sonríe mientras hace un guiño cómplice la mordaz Catalina.
Valentina se sonroja un poco, y sin muchos titubeos lo acepta.
- Le propuse que se derrote a si misma, así que la reté a hacer su mejor discurso y me lo entregue en la mañana misma. La reté a que no era capaz de derrotarse, pero viste que lo logró. Creo que su don es imbatible.
- Eso no es un descubrimiento. Bueno, silencio, que acá empieza el show.

Aplausos generales.
Con gran ceremonia, la hermosa Analía se apodera del estrado y empieza un discurso que será, para variar, de antología.

- Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus....  Empieza su oratoria, la ya legendaria Analía.

Todos en el salón están anonadados escuchando como esta joven va llevándolos a un cauce de recuerdos e ideas que entrelaza con magistral pericia, y los envuelve en un manto embrujado con el cual puede convencerlos de lo que se le antoje, incluso de que la luz es noche y viceversa si es que ella así lo quisiera. Solo la audaz Catalina es capaz de ser completamente objetiva y hacer observaciones a su hermana, pero aún ella, con todas sus dotes, cae con suma facilidad en el embrujo de las palabras de su grandilocuente Analía. 

En el clímax de la presentación,  se inició una representación coreográfica, con la participación de los compañeros de clases. Máscaras, banderas,  disfraces. Todo finamente ensamblado y con tanta precisión en los detalles, que nadie podía escapar a la embriagante comparsa armada con las palabras de Analía y el sonido del piano, magistralmente interpretado por Roberto. 

- Pero, que demonios?!
-No digas palabrotas Vale. También lo he notado. Y creo que debemos actuar rápido.
- Es mi especialidad,  sígueme.! Ordena Valentina a Catalina, y lentamente se acercan al estrado.

En eso... Plum!!!

Con un sonido ensordecedor parte del techo cae sobre los danzarines  y ante el estupor del público un enorme felino, color mostaza con rayas, cae sobre el estrado, trayendo en sus fauces un murciélago aturdido. 

Un enorme oh! se oye en el auditorio,  los danzarines y Analía están como petrificados ante tal aparición. El piano está en silencio. En cuestión de segundos una pequeña explosión es seguida por una nube de humo multicolor, y en el estrado, aparece de la nada Catalina con un sombrero gracioso y una capa. 

- Señoras y señores!  Tenemos el gusto de presentar a la única, irrepetible, inigualable Catalina y su acto mágico. Casi grita Valentina, que se ha colocado unas mallas negras y una máscara tipo antifaz en el rostro.

En eso, el felino, parecido a una especie de Tigre emite un largo rugido. Nuevamente silencio.  Al hacer esto, el murciélago logra huir, pero es atrapado en pleno vuelo por el felino, que de un fenomenal brinco se acomoda en el centro del escenario. Nuevamente un silencio sepulcral. 

- Música, maestro! Ordena Valentina. 

Roberto aún perplejo, mira con los ojos agigantados a la muda Analía, como preguntando: que hago?

Analía, entendiendo a sus hermanas,  le hace un guiño cómplice y con una gran sonrisa y mucha ternura en la voz le dice:

-  La jungla salvaje, por favor.

Roberto sonríe. Y se entrega nuevamente a los acordes en las teclas del piano.

Mientras tanto Valentina ha organizado de una mirada a los danzarines. Y los ubica a su alrededor. Catalina se acerca al felino, y con un sutil toque hace que éste se siente, y se comporte como un cachorro.  Aunque sigue con el murciélago en la boca.

Y así, con danzarines alrededor de una maga que hace que una feroz fiera se convierta en una inofensiva mascota, y bajo los acordes de una música de fondo adecuada, Analía continúa con su discurso en forma magistral, enlazando la escena con las palabras. 

En primera fila, Maria aún no levanta la cabeza del pecho de Juan. Él la tiene abrazada, y fijamente sigue con atención el transcurrir de los hechos. Mira fijamente a cada una de sus hijas, hasta que logra leer en los labios de Valentina una terrible, aunque graciosa, amenaza:

- Voy a matar a los gemelos!

Juan sonríe nervioso, y gira hacia el lado derecho, constatando consternado que los gemelos, los incorregibles Marco y Matías, han desaparecido. 

jueves, 18 de junio de 2015

Quimera - Capitulo 12. Pequeños incidentes

Capitulo 12.

Las pequeña cosas de la vida.

- Y bien señoritas, me podrían explicar como fue que sucedió todo este enorme alboroto?
- Distinguidisimo señor Director...
- Momento! En esta ocasión y desde ahora en adelante a la señorita Analía le está permanentemente negado el uso de la palabra cuando el hecho comprometa a las tres hermanas. He dicho! "Ya no volverás a convencerme pequeña -repite mentalmente el Director Morgan- no volverás a hacerlo" -

- Pero señor Director, eso sería no sólo injusto sino anti ético. Usted mismo nos enseñó que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, y por tal razón también tenemos los mismos derechos ante una acusación, podemos defendernos de acuerdo a las leyes y estatutos de nuestro gran internado, y el negar a una estudiante, por demás está decirlo brillante, negarle el derecho a defenderse sentaría un mal, no que digo, pésimo precedente y podría influir pésimamente en la formación y educación de los estudiantes, lo que a la larga tendría repercusiones de una magnitud inimaginable en todo el sistema.

- Bravo. Que puedo hacer yo ante tamaño alegato. Sólo me queda darle la razón señorita Valentina. Y con esto queda zanjada la discusión. Pueden retirarse.
- Pero, señor. Y la explicación del. ...
- Y creen por un segundo siquiera que voy a permitir a la señorita Analia dar su discurso? No niñas, ya estoy viejo y no permitiré nuevamente ser convencido de algo en lo que no estoy de acuerdo. Peor aún no quiero ceder ante nuevas y extravagantes peticiones.
 - Señor, usted nos... - Por favor señoritas, retírense. Cualquier pedido especial me lo hacen llegar por escrito.
- Pero,señor, usted como director de está prestigiosa institu....

- Sí no se van ustedes me voy yo!. La dirección es suya... Se retira no sin antes indicar a su secretaria: No olvide tomar nota de los pedidos de las tres.
 - Como ordene jefe. Titubea la señora Tula.
- Pero ya se acabará, ya pasará todo. Felizmente el año próximo me retiro y quiero ver como Grover se las arregla con estas chiquillas, sí, reiré al ver como el pobre sufre con cada... La voz del director se desvanece a la distancia.

Las hermanas intercambian una mirada cómplice y picara y desatan la risa.
- Te pasaste Vale.
- Yo sólo recite de memoria todo el texto que Ani me había preparado.
- Pero... A pesar de que lo hiciste bastante bien déjame decirte hermanita linda, que es mejor seguir el texto a pie puntillas y ponerle un poco más de énfasis en los lugares que previamente te había indicado.
- Ya para sabionda. Y ahora, que hacemos?
- Qué, no escucharte al director? Una nota detallada de...

- Claro que lo escuché, tonta. Lo que no se me ocurre es los pedidos que vamos a hacer?
- Ta tan. Y como por arte de magia la gran Catalina trae ya preparado un listado de todos los reclamos...
 - Te pasaste Cati. Y como y cuando hiciste esto?
- Pues minutos antes que el director nos llamara a su oficina. Pude hacer una relación de todos los reclamos del internado, previa encuesta claro.
- Y como se te ocurrió que iba a suceder esto?
- Elemental mi querida Vale, la lógica siempre triunfa.
- Momento, nosotros no participamos en la encuesta.
- Verdad! No podemos ser excluidas!
- Era necesario así mis queridas compañeras. Necesitábamos de las dos al 100%, sin distracciones. Además, se completamente lo que cada una de ustedes piensa...

- Hey, hermanitas, un pequeño detalle, como vamos a explicar que demolimos el gimnasio?
- Te suena bien la palabra accidente y reingenieria.
- Sí, me parece un buen comienzo.
- Entonces, empecemos: El primer día de la semana de...
 - Te parecen bien tantos detalles?
- Tú escucha y aprende de la maestra mi joven aprendiz.
Risas generales.

Catalina y Valentina atentamente escriben el dictado de la convincente Analia. Afuera, parada en el umbral, apenas oculta por la puerta, la secretaria del director sonríe embelesada.

Quimera - Capitulo 11. El internado

Capitulo 11.

Internado.

- Cuidado con esas maletas!
- No crees que exageras un poco, Ani?
- Y donde está tú equipaje, Cati?
- Aquí!
- Una mochila? En serio?
- Con orden y estilo puedes acomodar el contenido de un ropero en un dedal. Además....mi mochila es maaaaagicaaaa...

- Catalina, está bien para bromas, pero no me parece que sólo lleves una mochila. Vas a necesitar más ropa.
- Mamita, Ani lleva ropa que ni siquiera usara una vez en todo el año, y es tanta como para vestir a un salón entero, así que le haré un favor cargando y guardando parte de su excesivo equipaje. Por otro lado, Vale cree que va a una guerra o a conquistar lugares inhabitados, por poco y carga la caña de pescar de papá.
- Nunca se sabe que necesitaremos -replica Valentina- y tengo que asegurarme que nunca nos falte nada, además tengo que cuidar de estas pequeñas.

El alboroto es pasajero. Las niñas a pesar de lo que digan son muy ordenadas. Han preparado su equipaje con mucho cuidado y detalle. Pronto estarán en el internado, y para María empezará nuevamente el período de trabajo a tiempo completo. Durante los seis primeros años se dedican sólo a la crianza de los niños, luego por seis años más trabajan medio tiempo, mientras los niños van al colegio. A partir de los doce años regresan a las labores de tiempo completo pues los adolescentes van al internado y sólo retornan a casa cada medio año. Esto coincide con la presencia de ambos padres en la casa. Son tres años de preparación para los estudios finales, donde son seleccionados para el área correspondiente, tres años de preparación final y cada quién se dirige a su destino, para dedicarse a la labor seleccionada.

Se casaran, tendrán hijos, y trabajarán como todos hasta la fecha del retiro final. En ese entonces irán al retiro como todos, y ahí podrán encontrarse de nuevo.

Extraña a sus padres. Los vio la última vez el día del matrimonio. Conoció a los padres de Juan, era igualito a su papá, sólo que para ella Juan era y sería el hombre más apuesto del universo entero. Su mamá no dijo nada, aunque le hizo saber que podría haber elegido mejor. Papá estaba orgulloso de su pequeña María, y antes de irse le confío un secreto: ella era la elegida, y todos estarían muy pendientes de cada uno de sus pasos.
Papá y sus locuras.

Sonreía al recordar su niñez, tenía mucha nostalgia por Luis, su hermano. Era su menor por apenas un año, y eran grandes camaradas y cómplices. Pero fue seleccionado para la guardia nacional y los separaron desde el internado. Nunca más supo de él. Guardaba la leve esperanza que viniese a su boda, aunque eso nunca había sucedido, y en este caso no fue la excepción.

Dicen que en el retiro se encuentran todos y ya habrá tiempo suficiente para contar sus vivencias e historias. Quería contarles que tuvo trillizas y una gran mascota y que su vida estuvo llena de muchas cosas interesantes y que era muy feliz al lado de Juan. Había tanto de que hablar que no les alcanzaría la vida entera para eso.

 - Muy bien, todos listos.
- Sí jefa, todos listos.

Sonríe Juan mientras trata de ocultar una lágrima y su pena. Se van sus pequeñas. Y no oculta su tristeza. Es cierto, parece un ogro y para agestado, su voz potente infunde respeto y temor y su apariencia de gladiador hacen padecer al más pintado. Nadie entiende como es que no pertenece a la guardia nacional. Muchos piensan que es muy duro y podría ser cruel. Y no, no es nada atractivo. Pero en el fondo es más tierno y dócil que un cachorrito. María y las niñas lo saben. Y llora, llora mucho a veces por cualquier cosa. Y en esta ocasión ni los ejercicios ni el trabajo duro le han dado tranquilidad. Sólo el regazo de su tierna María puede calmarlo, y eso a veces.

Ha modificado el hogar a la perfección, con lugares para diversión, estudio, deportes y su cueva. Le gusta llamar así al recinto donde inicialmente se iba sólo a divertirse con sus herramientas y sus creaciones. Pero al poco tiempo María ya tenía un pequeño estante con algunas "cosas", luego las trillizas también ocuparon un lugar y hasta Bribón tuvo su espacio. Fue idea de Valentina llamar al lugar "Sanctasanctórum" y era divertido ver a toda la familia reunida en la "cueva" de Juan. La única diferencia era que ahí sí no había más autoridad que la de Juan.

En el resto de la casa, la democracia y el libre albedrío campeaban, aunque María era la que ordenaba todo y a todos. Pero en el Sanctasanctórum la voz de Juan era ley. O al menos eso era lo que el creía.

Ya habían planificado su tiempo cuando no estén las pequeñas. Harían algunas salidas al campo, y poco a poco construiría el dichoso almacén. Lastima que no pudiesen tener otra mascota, ya que sería divertido. Pero las cosas han sido así desde siempre.
 - Entonces....vámonos!
- Internado, allá vamos!!
 - Preocúpate internado,  que allá van las reinas de la galaxia!!!
Risas generales.

Todos están muy excitados con está nueva etapa, sólo María no sabe como decirles su pequeño secreto....

Quimera - Capitulo 10. Carnaval

Capitulo 10.

Carnaval

- Guau! Que hermosa estás!
- Mis ojos no pueden creer la belleza que está frente a ellos. Estas preciosa!
- Una palabra más y renuncio!
- Tranquila Vale. Sí te sigues moviendo te pinchare.
- Mira Ani. Todas sabemos que yo era la última posibilidad para esto. Y no me agrada mucho salir a mostrarme como un trofeo de guerra...
 - Hermanita linda, la suerte es la suerte, te tocó en está ocasión. Además, Cati y Yo estaremos a tú lado.
- Sí Vale. Y con Boby hemos diseñado un trono que simplemente te encantara.
- Y como te ayudó Bob? A cargar las cosas pesadas?
- Siempre se necesita algo de fuerza bruta, no?.
Con un guiño responde Catalina. Risas entre todas.
- Ay! Cuidado Ani, me estas estimando!
- Ya te había avisado, pero te mueves como sí tuvieras púas en tu asiento.

- Podrías ser más rápida y menos lastimante.
- La belleza cuesta Vale, ya te lo he repetido mil veces.
- Que no te muevas! Echaras a perder mi obra de arte.
 - Pero Cati, el vestido está muy bien así. Que más le falta?
- Los detalles, hermanita, los detalles. Ese es el punto.

Fuera de la habitación, prácticamente anonadados María y Juan observan rápidamente como Catalina y Analía terminan de arreglar a la hermosa Valentina. Han logrado resaltar cada milímetro de su hermosa anatomía. Acaban de cumplir los doce años y no los parecen. Las tres son unas hermosas adolescentes.

La elección para ser la reina del carnaval terminó en el triple empate de las hermanas. Nadie quiso dar preferencia a alguna. Así que ellas se pusieron de acuerdo y anunciaron a Valentina como ganadora, dando por terminada la contienda. Lo que pocos sabían es que ninguna de las tres había querido estar ahí, y como no tuvieron más opciones lo echaron a la suerte. Perdió Valentina, y fiel a sus principios, cumplió su palabra. Previamente habían hecho jurar a Catalina que no haría trampa. Ella juro, pero a María le quedaban las dudas.

Catalina era ya tan hábil con las manos que no era muy agradable jugar con ella, siempre ganaba. Siempre mostraba su sonrisita burlona :"sólo es un truco" decía mientras guiñaba un ojo. Ya hace mucho tiempo dejó de asistir a las clases del "señor truquero" , así había sido rebautizado Míster Zeta luego del famoso cumpleaños. Incluso el mismo se hacía llamar así en algunas ocasiones: "Míster Zeta, el famoso Señor Truquero". Mantenían una comunicación constante y se reunían a veces. Y para sorpresa de todos luego de esas reuniones Míster Zeta mostraba algo nuevo. María se había percatado que la habilidad de Catalina no conocía limites.

- Ya están grandes.
- Diría yo enormes y preciosas. Y son tus pequeñas.

 Juan suspira profundamente. Han pasado doce años desde que nacieron.
Muchas cosas han sucedido desde aquel momento. El más traumático para el fue definitivamente la partida de Bribón. Fue simple y dolorosa.
Pensó que las pequeñas no lo superarían, pero se equivocó.

Fue Analía la primera en percatarse que algo andaba mal. Es cierto, ya no corría como antes, apenas se movía con cierta dificultad por la casa. Pero seguía siendo tal fiel inteligente y carismático como siempre. Hasta que cierto día Analía dijo que había sentido algo malo en la mascotas. Catalina de una mirada detectó algo extraño en su respiración.

Es cierto- dijo- respira como sí algo le faltase. Valentina cogió al enorme Bribón en sus brazos y lo levanto con suma delicadeza en sus brazos, como sí fuera un peluche. Juan estaba en casa, y todos juntos llevaron a Bribón al veterinario. Aunque ya en el fondo todos sabían lo que iba a pasar.

 Ya en su anterior visita el veterinario les había prevenido, aunque estaba saludable, ya estaba demasiado viejo, y una enfermedad cualquiera sería definitiva. En caso notaran algo extraño deberían de traerlo de inmediato. El camino se hizo enorme y el silencio insufrible. Bribón miraba cada detalle, pero sus ojos se notaran muy cansados.

-Es una especie de tumor en los pulmones. Pequeño aún. Podemos operar y ver que tal responde. Le damos sedantes y medicamentos diarios a ver como...
- No doctor, la voz de María suena firme y segura, no permitiremos que sufra, sólo queremos despedirnos de él.
 Mira a todos y ve que María no ha hecho sino manifestar la voluntad de todo el grupo. La despedida fue corta y simple. Parecía que Bribón hasta se sentía finalmente muy tranquilo y en paz.

Juan suspira nuevamente. Sus niñas han crecido demasiado, hoy es el baile anual de carnaval, y sus pequeñas serán el centro de la atención.

- El transporte está listo se...señor!
- Roberto! Mira lo grande y apuesto que estás! Ni se te ocurra romper el corazón a mis pequeñas!
Se sonroja, y sonríe nerviosamente mientras estrecha la mano de Juan. María voltea y lo saluda sonriente.

- Te estábamos esperando galán! Niñas! Roberto ya está aquí...
- Hola Bob!
- Que tal Boby!
- Robertito, pareces un verdadero galán de cine. Acércate y ofrece tu fuerte brazo a su majestad, la hermosa Valentina...
Risas generales.
El pobre Roberto no sabe que hacer con el bochorno, pero igual sonriente se acerca a las tres hermanas.

- Me permite esta pieza?
- Sólo sí me expone cuales son sus verdaderas intenciones.
- La verdad?
- Pura y simple!
-Pues mis intenciones para con usted están llenas de lujuria hermosa dama, y mi deseo es poseerla para toda la eternidad.
- Eso está aún por verse, depende como se comporte. Ay...
 - Cuidado mi amor. Casi nos caemos. Pero....por Dios, es eso un botón? Como fue que...?
- Shhh...sigue bailando como sí nada hubiera pasado.

Le sonríe mientras guiña un ojo. La noche envuelve con su manto a toda la ciudad, en medio de ella un recinto destaca por sus luces, bulla y algarabia. A un costado, alejados del bullicio y la muchedumbre, Juan y María bailan como sí fueran recién enamorados.

Quimera - Capitulo 9. Roberto

Capitulo 9.

Roberto.

- Apúrense niñas!
- Mamá, Ani no me quiere prestar su chaleco!
- Sí cuidaras tu ropa ahora sí tendrías algo que ponerte, Vale.
- Me prestas tu blusa, Cati?
- Nunca tienes nada Vale. Siempre destruyes todo lo que llevas encima. Además, donde está mi moño rojo?
- Esteee.... Se enganchó en el árbol y tuve que cortarlo. Pero no te preocupes, enseguida te lo arreglo, uppss.
- Mi moño rojo noooo... No te prestare nada más nunca en lo que me queda de esta y todas la vidas! Mamaaaa... Vale ha destrozado mi moño rojo!!!
- Niñas. Contaré hasta tres y sí para ese momento no están aquí se quedan!! Unoooo...
- Apúrate!
- Saca tus cosas de ahí!
- Que me pongo?
- Lo que quieras Vale, pero apúrate!
- Dooooos...
- Gracias hermanita linda.
- Deja de hablar y apúrate. Ni siquiera te has peinado.
- No se preocupen pequeñas princesas, su ada madrina Analía, la magnánima, tiene todos los hechizos necesarios en su cofre dorado para hacer de ustedes las más bellas del reino. Hay mis hermanitas, que harían sin mi?
- Dos y medio...
- Ahí vamos mamita!!!
- Ya bajamos!!
- En un segundo estamos contigo!

Las ve salir alborotadas en una carrera loca a la cual está ya acostumbrada. Por un segundo las ve como cuando eran aún unas bebes que apenas podían caminar y competían, cada una a su manera, por ganar el primer lugar al lado de ella, su mamá.
Han crecido un montón. Ya cumplieron diez años, aunque parecen de quince. Son demasiado hermosas para ser sus hijas. Son tan parecidas pero tan diferentes que no puede entenderlo. Valentina es tan fuerte y ágil, Catalina tan inteligente y hábil, Analía tan dulce y tierna, y las tres son tan bellas que no pueden pasar desapercibidas. Es como sí una fuese el puño, la otra el cerebro y la tercera el corazón del mismo ser. A veces piensa que es una sola persona que se dividió en tres en su vientre.

- Bue...buenos di...días se...se...señora.
Una voz algo gangosa la saca de su letargo.
- Robert! Buenos días! Vienes con nosotras?
- Hola Bob!!
- Que tal Boby?
- Como has estado Robertito? Es un alivio que un fuerte caballero venga a acompañar a estas indefensas damas.

- Va...valentina me dijo que viniera.
- Ya ven, siéntate a mi lado. Niñas, acomódense bien y despídanse de Bribón.
- Chao Bribón!
- Cuida bien la casa cachorro.
- Y cuídate también tú...

Risas y cantos entre el grupo que se va alejando de la casa.
- Como has estado Robert?
- Bien, señora.
 - Tu mamá?
- Bien. Cuando supo que venía con ustedes dijo que iría a recogerme. Mi hermanita aún no le deja hacer mucho.
- Ya vino tu papá?
- No. Llegara pasado mañana...

Mientras responde automáticamente Roberto observa entretenido por el espejo retrovisor como Analía arregla a sus hermanas de manera magistral. Con el rabillo del ojo María ve como el chiquillo observa embobado a las tres niñas.
Es un buen muchacho. Amable y estudioso, también le gustan los deportes, el teatro y participa en los talleres de ciencias. Se las arregla para seguir a las tres, y cada una trata de llevarlo a su terreno. Es como una competencia silenciosa entre las pequeñas donde él es el trofeo. No es muy atractivo, ni muy bueno en los deportes, ni actuando ni en sus habilidades en talleres e investigación. Pero lo que le falta en habilidades lo compensa con el empeño.

María está preocupada. Al inicio pensó que las niñas conseguirían muchos amiguitos en el área de interés de cada una. Y así fue, sobre todo Analía, su presencia sola era un imán para su entorno. Pero daban un trato tan especial a este pequeño,que no podía dejar de preocuparse.

- Llegamos! Con cuidado! No se vayan a tropezar.
- Ya mamita, bajaremos rápido y te cuidaremos. Para nadie es un secreto que siempre te tropiezas.
- Sí. Encuentras la aguja en el pajar!
 - Robertito, se más caballero y ayuda a Mamá. Sí hay una piedrita en la acera, ella la pisara y se caerá. Entonces tendrás que vivir con el sentimiento de culpa toda tú vida, al haber abandonado a una dama...
- Basta Analía. Hablas como sí no pudiese cuidarme yo mis... Ay!
- Cuidado!
- Mami!
- Roberto tonto! Por que no ayudaste a Mamá!!
- Está bien señora? Pero... En que se tropezó?
- A ver Boby. Ves esa línea casi imperceptible que separa la acera en dos. Ok, justo en este lugar, donde mi hermosa mamita puso su lindo piececito, pues justo en ese lugar hay un pequeño e imperceptible desnivel. Ay mi mamita, siempre he dicho que debería trabajar nivelando pisos...

 Risas generales. Sin más ceremonias se internan en el auditorio donde la fiesta está a punto de empezar.

Quimera - Capitulo 8. Bribón y su escape.

Capitulo 8.

Bribón y su escape.

- Mami!, has visto a Bribón?
- No mi amor. Pensé que estaba con ustedes.
- No, no está?
- Y hoy no toca colegio...la voz apenada de Analía hace que María sienta mucha ternura.
- A lo mejor salió al campo para hacer algunas necesidades? . Ensaya una respuesta María.
- No. Eso es imposible, su entrenamiento ha logrado que haga sus necesidades propias al horario hace como una hora atrás. Firmemente remarca Valentina, en una posición de orgullo digno de una fotografía.
- Además, observa Catalina, sí notan su comedero, tiene algunas pelusas alrededor y el borde algunas babas. Ayer al acostarnos, como siempre, el comedero estaba limpio. Pero también veo dos pequeños trozos de alimento para mascotas con dirección a la puerta. Conclusión: Bribón se ha ido y ha llevado alimento extra en su boca.
Las observaciones y conclusiones de Catalina son siempre muy objetivas, y nadie osa discutir con ella al respecto.
- No, Briboncito noooo, porqué nos has dejado? Que hemos hecho para que tengas que irte, sin siquiera despedirte. Donde estarás ahora? Quizá estés abandonado a tú suerte, sufriendo hambre y frío. O quizá fuiste raptado por seres de otro mundo y en este momento estés sufriendo con sus experimentos inhumanos. Porqué tuvo que suceder esto, porqué!? .

La actuación de Analía es tan convincente que las otras pequeñas lloran desconsoladamente abrazando a su hermanita. María entre sonriente y sollozante las abraza, las besa y tranquiliza.

- Tranquilas mis pequeñas. Bribón ya no es un cachorro y sabe cuidarse muy bien.
- Sí lo sé. Entre sollozos responde Valentina. Pero Analía siempre nos hace llorar.
- Además, quién lleva alimento extra a su propio secuestro? Pero, se imaginan al pobre Bribón en una mesa de operaciones, con cables en la cabeza y las patas, y unos horribles seres con escalpelos y rayos extraños abriéndole la pancita para ver su corazón aún latiendo y como su alimento pasa por sus tripas, y....
- Suficiente Catalina, ya entendimos todo. No más detalles por favor.

- Entonces, haremos esto. La voz de Valentina no acepta discusiones. Luego del desayuno saldremos a buscar. Yo preparare el equipo de búsqueda en la mochila de papá. Catalina te encargas de las huellas cercanas para con ello diseñar el plan de búsqueda. Analía, busca en tú colección de fotos de Bribón una que muestre muchos detalles de él y preparamos los afiches para pegarlos por todos lados, además como siempre te encargaras de entrevistar a los que encontremos.

- Momento señoritas, replica María, y yo?
- Mamá. Es obvio que las labores del hogar serán muy pesadas para ti sola en toda la mañana. Además, Bribón podría regresar a casa, y como tú tendrás el itinerario con el tiempo cronogramado, podrás encontrarnos fácilmente. Además, ya tenemos más de seis años y sólo daremos una vuelta por los lugares y vecinos cercanos. Analía convencerá a todos los niños que nos ayuden, y le pedirnos a cada vecino que te llame avisando que hemos llegado. Y la casa más cercana se puede ver desde aquí, así que podrás vernos hasta llegar a ella.

 La voz de Valentina es firme y segura. Ya ha planeado todo, y sus hermanitas se preparan entusiasmadas.
- Entonces a lavarse y a desayunar niñas.
María sólo debe aceptar que aún siendo pequeñas sus hijas son muy especiales y diferentes a cualquier niño que alguna vez haya conocido. La escuela sólo había acentuado esto. Con rendimiento superior a todos sus congéneres las tres eran de lejos las mejores. Valentina una atleta y deportista nata tenía el liderazgo de toda el aula. Analía era la artista, la gran comunicadora, la amiguera por excelencia. Realizó el primer concurso de teatro en el colegio. Y Catalina, era la adoración de maestros y profesores. Era tan inteligente observadora y hábil que todos la catalogaban de genio. Además, ya hacía algunos trucos de magia.

Pero el primer año fue Bribón quién se llevó todos los halagos. Desde el comienzo fue integrado a todos los juegos infantiles. Sus grandes dotes en fuerza, agilidad, destreza, inteligencia y sobre todo ternura hacían de las delicias de grandes y pequeños. Al momento de retirarse María ese primer día en que dejó a las niñas en el colegio, fue Miss Sofía en persona quién le pidió que dejase a Bribón en clase, que ella se encargaría de cuidarlo.

Fue un año muy lindo. Pero al año siguiente ya no habían tantas horas de juegos, así que Bribón tenía mucho tiempo libre, y salía a pasear por los alrededores. Posteriormente, ya sólo acompañaba a María a dejar y recoger a las niñas al colegio, hasta que al final decidió quedarse en casa. Salía a despedirlas y a recibirla cuando llegaban.
Los días de descanso salían a jugar todos juntos. Y ese era un día de descanso, y Bribón no estaba. El desayuno fue rápido, casi en silencio. Sólo Valentina daba los detalles finales al plan de trabajo.

Salieron juntas, María las siguió con la mirada hasta la casa vecina y respondió sonriendo a la llamada que le hizo aquella al llegar las niñas. Valentina era una líder responsable y tenaz. Vio como salieron con los niños de ahí rápidamente y a la vecina hacerle una señal con la mano. Luego la llamó nuevamente para contarle los detalles. La búsqueda fue rápida. Al sentirlas cerca Bribón salió a su encuentro y se dieron emotivos abrazo y besos.

Luego Bribón las guió a un pequeño refugio donde cuidaba a la cachorrita de los vecinos del otro lado del río, que tiernamente amamantaba a cuatro pequeñas crías.
- Bribón, ya eres papá....

Quimera - Capitulo 7. Un día de trabajo.

Capitulo 7.

Un día de trabajo.

Se levanta minutos antes que suene la alarma. Es la fuerza de la costumbre que lo regula y hace actuar en forma casi automática.
Se ocupa en el baño por inercia, cepilla los dientes, se pone la ropa de deporte y va al gimnasio. En el simulador coloca la rutina de siempre: los paisajes de Quimera al amanecer. La música es siempre la misma. Se conoce cada canción y el orden en que se repiten. Despierta completamente recién a la mitad del ejercicio, cuando el sudor y el cansancio muscular estimulan sus sentidos.

Sus pensamientos están en casa, con las pequeñas y con su amada María. Termina en el simulador y es hora de las máquinas y las mancuernas. Sólo el dolor le hace sentir vivo y se exige al limite para cambiar un dolor por otro. La separación es dura y el trabajo frustrante. Pero debe seguir, sólo así podrá volver a casa, al dulce y tierno hogar. Con sus tres preciosas hijas, cada una más bella que la otra, con habilidades tan distintas que no sabe de donde heredaron. Con el cariñoso y fiel Bribón, se adoran mutuamente, y aunque no lo demuestren con frecuencia, son unos camaradas inseparables. Y es que comparten el mismo amor y cariño por las pequeñas y por la tierna y dulce María. Su amada María. Suspira con su sólo recuerdo. La lleva impregnada en todo su ser. Hasta ahora no sabe como pudo conquistarla.

Hasta ahora cree no merecer ser correspondido. Ella es tan bella, inteligente y dulce que fácilmente podría haber tenido a cualquiera. Su facilidad de comunicación le ha ganado muchos, demasiados, amigos y admiradores. Como es que se fijó en este feo y gruñón sujeto? No lo sabe, pero está completamente seguro que su amor y fidelidad son totalmente correspondidos. Y eso le da valor para seguir adelante. Ya tiene puesto el uniforme de trabajo y en forma automática se dirige al comedor.

- Hola Juanito!
- Pedrito! Mi pata del alma, como has estado?
- Y como voy a estar? Un par de días más y soy capaz de asesinar a la bruja esa.
- Tranquilo compadre. Total mañana viajas a Quimera, al calor del hogar.
- Sí amigo. Sí no fuera por eso hace tiempo que...
- No por favor! Otra vez con la misma cantaleta. Cuando vas a crecer Pedrin?
- El día que tú pases sonriendo sin agestarte por un segundo.
- Osea, nunca.
- Así somos amigo. Ya venimos con nuestras fallas desde la fábrica.
- Y es que no fuimos hechos en OA Corporation.
Risas.

Ambos son amigos de la infancia, pero Juan es el jefe de los 200 trabajadores del sector 5. Todos hombres casi de la misma edad, física y mentalmente bien dotados, pues cuando las máquinas se traban no hay espacio para debiluchos. Pedro es uno de los mandos intermedios, por eso sale cada 25 días por 10 en la casa. El resto lo hace una vez cada 35 y sólo por cinco días.

Es un lugar poco agradable Andrómeda. Una fábrica tan grande que casi es del tamaño de su natal Quimera, alejada por mucho espacio y tiempo, la única forma de entrar y salir de ahí es por los tele transportadores. Y el acceso a los mismos está demasiado resguardado. Ya están acostumbrados a esto. Sus padres abuelos y antepasados también trabajaron y murieron en este lugar, con la única diferencia que Juan ascendía muy rápido de jerarquía.

- Y como están tus pequeñas?
- Cada día más hermosas. Y, para cuando está programado el nacimiento del primogénito?
- Es en este viaje.
- Felicitaciones Pedrito!!!. Compadre, te has demorado bastante, ah?
- No amigo, tú te has adelantado un poco. Pero no era de extrañarse, ya nos tienes acostumbrado a tú prematuridad en todo.
 Risas nuevamente.
El desayuno está muy bueno. Aunque a veces le queda la duda de sí es cierto lo que ven sus ojos y lo que siente su paladar. Ha escuchado tanto de la realidad virtual que siente temor de no ser real el mismo.

Suenan los altavoces. Lo llaman a la oficina mayor.
- Te llama la bruja compadre. A ver sí algún día le haces caso en sus pretensiones y así deja de molestarnos.
Con un guiño y una mirada picara Pedro se retira a su lugar de trabajo. Va cantando, pues la felicidad del pronto viaje a casa y del nacimiento de su hijo le dan mucha energía.

La bruja. Así es conocida la Directora Hellen. La única mujer conocida que trabaja en la fábrica. Nadie sabe de donde vino ni como fue que llegó. Sólo saben que vive en la fábrica, que es muy eficiente, estricta y justa. No le conocen pareja ni familia. Muy atractiva, y aparentemente demasiado joven para el puesto, la sienten inalcanzable para todos.

Sólo la ven en ocasiones muy especiales: supervisiones inopinadas, algunas ceremonias, y cuando hay que sancionar a alguien. El día de la huelga pudieron constatar que conocía bien el trabajo de la fábrica. Hizo trabajar a la maquinaria completa sin un sólo trabajador y sólo tuvo cuatro fallas. Todo un récord sí tomamos en cuenta que en los otros sectores no se trabajo en absoluto.
- Buen día Directora. Me llamaba usted?
 - Que gracioso, Juancito. Sabes muy bien que acá nunca hay día ni noche.
- La fuerza de la costumbre Directora.
- Ya te dije que puedes tutearme y que dejes de llamarme directora. Me haces sentir vieja. Igual, todos le pertenecemos a la compañía, y yo a ti, más que un subordinado, te considero un amigo. Además, somos casi de la misma edad.
- Lo siento.
 - Siéntate y echa un vistazo a esto. Que opinas?
- A ver....

Andrómeda, una gigantesca maquinaria que orbita en los confines de la galaxia. Construida íntegramente por la corporación, esconde en sus entrañas un secreto siniestro....

Quimera - Capitulo 6. Primer día de clases.

Capitulo 6.

Primer día de clases.

- No Bribón, tú no puedes ir.
- Cuídate mucho Bribón. Te extrañaré...
- Analía! Suelta a Bribón. Acomódate al lado de tus hermanas y sécate esas lágrimas que regresaremos en unas horas...
- Es que, de verdad lo voy a extrañar muchísimo...snif, snif... Es la primera vez que nos separamos por tanto tiempo.
- Mira lo triste y apenado que está.
- Es como sí estuviera a punto de llorar.
- Se va a sentir tan sólo y desamparado.
Cuando Bribón empieza a emitir unos lastimeros gemidos, como acompañando a las suplicas de las pequeñas, María no puede más y cede.
 - Ok, ok... Con ustedes no se puede. Sube rápido Bribón antes que cambie de parecer! Pero sólo hasta la puerta del colegio!
- Hurra!
- Bravo!
- Gracias Mamita linda preciosa amorosa bella...
- Suficiente Analía.

 Bribón había entendido todo, y apenas María dio su consentimiento, de un brinco y meneando la cola de felicidad se acomodó al lado de las pequeñas. El camino al colegio, al primer día de clases fue muy ameno, y transcurrió entre cánticos y aullidos. Sólo María estaba preocupada. Quería quedarse todo el día con las pequeñas, pues no sabía como reaccionarían a esta nueva experiencia. Recordaba vagamente su propia experiencia, y lo doloroso y triste que fue cuando se percato que su mamá se había ido. No quiere imaginarse a sus tres pequeñas llorando simultáneamente al ella haberse ido.

Juan no puede ayudarla, tuvo que viajar a Andrómeda, al trabajo. Tuvo que poner mano dura con él para que deje de torturarse pensando en las mil maneras imposibles de quedarse y poder estar este importante día con ellas. Se comportaba como un niño, que necesita mucho cariño y comprensión, pero que también a veces necesita de una buena azotaina para ponerse en orden. Su apariencia fuerte y agresiva contrastan con su interior tierno y melancólico que sólo ella conoce. Y, tiene que aceptarlo, lo necesita en este momento.

No sabe bien que hacer, no sabe que hará con Bribón. No sabe sí quedarse o irse a casa. Tiene miedo, terror, pánico que las maestras no cuiden adecuadamente a las pequeñas traviesas, y que puedan lastimarse. Las ideas van y vienen sin compasión. Todo estará bien, se repite a sí misma, mientras sigue mecánicamente la canción que entonan las pequeñas. Siempre estuvo completamente segura que los aullidos de Bribón le dan un colorido peculiar a las canciones de las pequeñas, logrando una hermosa melodía.

- Muy bien. Llegamos. No olviden maletas y loncheras. Y usted, señor Bribón, quieto. Veremos que nos dicen las maestras.

Los rostros de las pequeñas están más serios que nunca. Es la hora de la verdad, es la hora de los valientes, es el inicio de los estudios en el colegio.

- Bienvenidas, señoritas!
Una señora enorme con moño y lentes se acerca a las estupefactas pequeñas, Bribón con un pequeño gemido se esconde tras María, quién con una voz nerviosa responde:
-Buen día Miss Sofía.
- A ver, a ver. Usted señorita debe ser Valentina, usted Catalina y usted Analía. María, tus hijas son hermosas, me hacen recordar a ti en tu primer día de clases.
- Gracias Miss Sofía. Se ruboriza María al responder y cae en la cuenta que no había relatado a las niñas que ella también había asistido a este colegio y su misma maestra era la que ahora lo dirigía.

- Y quién se esconde tras tuyo María. Sólo me habías comentado de las tres pequeñas...
Al sentirse aludido Bribón hunde más la cabeza y con sus patas se tapa los ojos como quién no quiere ver cuando avizora una tormenta.
- Hmm, este, verá Miss, se que no es correcto y que ya nos habían advertido al respecto, pero...nuestra mascota...
- Se llama Bribón. Con voz firme y convincente Analía responde a la maestra.
- Más que una mascota, es un miembro muy importante de la familia Miss Sofía, él nos cuida a las tres, y vive con nosotros desde que era un cachorrito y lo encontramos una tarde de lluvia, todo mojado, triste y sólo, y muy pequeñito para poder valerse por sí mismo. Desde entonces a sido nuestro hermano y ha compartido con nosotras muchas aventuras. Sobre todo cuando, siendo todavía un cachorro, se enfrentó a una enorme y feroz serpiente para defendernos de su ataque. Usted lo hubiese visto, Miss Sofía, como arriesgo su vida por nosotras. Pero no sólo eso, también es muy fuerte y hábil. Mis hermanitas se han encargado de adiestrarlo, y además es tan tierno y dócil que parece más un peluche que una mascota de verdad, y también....

- Analía, ya para. Dice un poco avergonzada María.
Hay una enorme sonrisa en los labios de la maestra.
- Veo que este año va a ser todo menos aburrido. Dice la maestra entre risas.
- A ver, Bribón, venga a presentarse.

Al sentirse aludido, Bribón mira a María, quién le hace un signo de aprobación con la cabeza. Meneando la cola y con la lengua afuera hacia un lado, jadeando con satisfacción, se acerca al lugar donde están las tres pequeñas y la maestra.

Quimera - Capítulo 5. Cumpleaños feliz.

Capítulo 5.

Cumpleaños feliz.

 La fiesta era todo un éxito. No cabía ni un alfiler más en el pequeño estrado que Juan había levantado para este evento en el jardín de la casa. María y todas las mamás no se daba abasto para alimentar a los pequeños.
Una cosa es atender a tres, y otra a tres docenas.

Todos habían venido. Hasta Bribón, con las mascotas invitadas, estaba ocupando su respectivo lugar en la platea. Se había tomado muy en serio su labor de anfitrión, sobre todo con la cachorrita de los vecinos del otro lado del río. Como buena madre María se había percatado de esos detalles, y con un guiño cómplice había autorizado que ingresen sin problemas al sanctasanctórum de la familia donde Bribón tenía algunos juguetes que guardaba desde pequeño. Las demás mascotas tuvieron que esperar impacientes afuera, aunque tranquilos como quién respeta la decisión del anfitrión.

- Señoras y señores, damas y caballeros, dignísima concurrencia, tenemos el honor de presentarles al único, irrepetible, inconfundible e inimaginableeee.... Miiiiiisteeeeer Zeeeeeeta!!!

 Luego de una pequeña explosión y humo de varios colores en el estrado hace su aparición el gran mago e ilusionista que se hace llamar Míster Zeta.
 La algarabía es general, los aplausos y gritos de satisfacción de niños y adultos son ensordecedores, hasta Bribón y compañía participan del júbilo general con algunos aullidos de satisfacción. Las más felices son las trillizas, que, sentadas en primera fila, no pueden ocultar su emoción y júbilo.

 Lleva su sombrero de copa enorme, un smoking negro con corbata de michi y una capa roja. Los lentes le dan un aire de inteligencia y enigma que logra atraer la atención de cualquier público. Es de lejos el mejor mago e ilusionista que hasta la fecha ha existido. Son memorables sus actos de levitación, y sus trucos donde hace aparecer cosas, animales y, en ocasiones, hasta personas.

 Sin mucho preámbulo se inicia el gran show. Vuelan los naipes, los pañuelos se convierten en flores, los aros y bastones cobran vida y desaparecen en el aire con una colorida explosión de pica pica y pétalos de flores. Malabares a montones. El júbilo es general... Salvo Catalina.

 Desde el inicio estuvo observando muy atenta todos los movimientos del mago. Su cara de satisfacción y emoción del inicio poco a poco fue cambiando a seriedad y luego un toque de desaprobación. Hasta....

 - Suéltala ya! Déjala salir! Está sufriendo!
 - Catalina, mi amor, que te pasa? Porqué le dices eso a Míster Zeta? Interroga Juan a la sollozante niña.
- Es que el señor truquero se está demorando mucho y mantiene a la pobre palomita bajo su chaleco. Se está sofocando.
- Pero mi amor, en este momento no hay ningún truco de animales, además está por hacer su máximo acto, la levitación....
- Buuuu... Ya vi los imanes en sus zapatos, buuu, snif, snif, y la batería escondida en su cinturón. También esa alfombra que acaban de poner tiene una malla magnética en su interior... Buuu.. Señor truquero, suelte a la palomita!!!

 Silencio general.

Todos miran estupefactos y asombrados como la pequeña Catalina, aún tomada de la mano de un sorprendido Juan, y con lágrimas en los ojos, increpa al gran mago en forma vehemente que: "suelte a la palomita".

 Míster Zeta queda quieto y mudo por una fracción de segundos. Agilmente y como volando salta del escenario y se pone frente a una llorosa Catalina, se arrodilla ante ella, y con un suave y ágil movimiento de manos saca de debajo de su saco, justo donde Catalina está apuntando con un dedo, una hermosa paloma que entrega en las manitas a la pequeña. Con un chasquido de sus dedos aparece en su mano un pañuelo que amablemente ofrece a Catalina, seca sus lágrimas, un poco los mocos.

- Mil disculpas señorita. No fue mi intención hacerla sufrir...
- Es que... Estaba atrapada y ya sufría mucho ahí...
- No volverá a ocurrir Mademoiselle.

Júbilo y suspiro general. El mago se ha quitado el sombrero y hace una galante reverencia. Catalina le hace una señal que se acerque y muy bajito, como para que nadie escuche, aunque señalando al otro lado del chaleco, le dice: "dame también al señor conejo".

Ya no tan sorprendido el mago sonríe y sin mucha ceremonia saca un pequeño conejo del lugar donde Catalina le señalaba.
Aplausos y risas generales.
Catalina está muy contenta. Míster Zeta regresa al estrado levitando y caminando por los aires. Involucra a Bribón y las demás mascotas en los trucos. Todos disfrutan del resto del espectáculo, aunque Catalina se la pasa examinando a los dos animalitos.

 Habiendo terminado la fiesta, y ya no quedando un sólo invitado en casa, Míster Zeta regresa sólo y pide hablar con Juan y Catalina.
Ante el estupefacto Juan, luego que el mago preguntara, la niña va detallando paso a paso cómo funcionan los trucos y cómo se dio cuenta del lugar donde tenía escondido a los animalitos por la forma de la vestimenta, los movimientos del mago, y el contenido de sus actos. También por algunas pelusas y ruidos que pudo percibir.

Le dice también que le pide disculpas por haberse comportado así en público, y por haberle llamado "truquero", y es que era la única forma de llamar su atención, y la pobre palomita estaba muy apretada, y que...etc, etc. El mago sonríe.

- Eres muy inteligente y observadora, pequeña.
- Ya no soy pequeña. Ya tengo cuatro, y este año ya voy al colegio...
Risas.
- Nunca en toda mi carrera había visto a alguien así.
- Yo tampoco. Usted es muy bueno y ágil con las manos, y casi me engaña con el truco de los aros, hasta que vi la...
- Shhh... Sí sigues hablando me quedaré sin trabajo.

 Risas otra vez.
- No señor mago. Me di cuenta también que nadie ha notado nada. Sobre todo Valentina y Analia. Las dos estaban como hechizadas con su actuación.
 - Ese es mi trabajo. No te gustaría ser ilusionista?
 - He averiguado mucho sobre eso. Se necesita un maestro para tal cosa. Aunque, tengo que ir al colegio y mi Papi y Mamá dicen que hay que aprender mucho en el colegio, que los que no estudian se quedan burros, y yo no quiero ser una burra...
- Entendí claramente. Eres la niña más inteligente de este planeta, no me caben dudas. Señor, sí deciden que la pequeña Catalina puede practicar algo de magia e ilusionismo, me sentiría muy halagado en ser su mentor.
- Gra..acias Míster Zeta. Tartamudea Juan ante tamaña propuesta.
- Hora de irse. Puedo despedirme de las otras pequeñas damas y de su esposa?
- Claro.
- Adiós pequeña. Espero vernos pronto.
- Adiós señor mago. Las tres niñas se sientan juntas en el piso, mientras alimentan a la paloma y el conejo.
- Le faltan unas plumas en el ala, y está muy flácida para volar. Dice Catalina.
- Porqué llamaste truquero al señor mago?
- Porque hace trucos.
- Pero...hace magia, hace aparecer cosas!
- Y lanza conjuros!
- Claro. Pero a mi no me enga... Se muerde la lengua recordando su charla con el mago.
- Que ibas a decir?
- Nada. Que hay que cuidar de estas pequeñas...
- Bien! Analía se encargará de su alimentación, Catalina de sus respectivos refugios. Yo me encargo de su entrenamiento. Mañana mismo empezamos con las practicas de vuelo y de salto según corresponda. Bribón! Te encargas de la vigilancia de nuestros invitados, cuidado con los depredadores!
- Bien!
- Hecho!
 - Guau, guau!

 Valentina no pierde el tiempo para organizar al grupo.

Quimera - Capítulo 4. Bribón.

Capítulo 4.

Paseo campestre.

- Arre caballo! Al galope mi corcel salvaje!
- Si te caes no llores...
- No llorareeee....
 La voz se pierde como un eco lejano mientras Valentina y Bribón desaparecen a gran velocidad entre los matorrales.
Mientras estén en el campo Bribón le pertenece, sólo él puede igualar en energía y velocidad a la pequeña traviesa. Además ya demostró en más de una ocasión que es un excelente guardián.

Catalina y Analía están armando coronas de flores para sorprender a Mamá (no será difícil sorprenderse, la habilidad de una, combinada al gusto de la segunda, hace una química perfecta y los resultados son siempre exquisitos), Juan termina de armar el pequeño campamento, y ella, mientras organiza el almuerzo, recuerda y no puede evitar sonreír.

 Sucedió hace casi un año. Las niñas aún están pequeñas pero son ya lo suficientemente independientes, Bribón un cachorro crecido, pero ya muy fuerte.

Las tres estaban cosechando moras no muy lejos del campamento, Bribón ayudaba a Juan a recoger un pato salvaje que había cazado. María le daba los toques finales a la merienda.

 En eso María escucha la vocecita quejumbrosa de Analía: Mamita, Papito...

 Valentina con una pequeña roca estaba en posición agresiva parada delante, Catalina casi pegada al hombro de Valentina utilizaba una rama como una especie de lanza apuntándola hacia adelante, y Analía detrás de las dos, las sujetaba por los hombros y, mirando hacia sus padres, emitía lastimeros llamados de auxilio. Frente a ellas, en posición de ataque, una serpiente se preparaba para el asalto... Fue un segundo que se demoró en reaccionar, con el alma en la boca, salió disparada en dirección de las pequeñas; no había dado ni tres pasos y sintió que por su lado Juan la rebasó con el arma en la mano.
Aún no habían llegado con las pequeñas, cuando cual rayo fulminante, prácticamente de la nada, dando un brinco poderoso que lo hizo volar por encima de las tres pequeñas, Bribón se interpuso entre ellas y el reptil atacante. Erizo toda su melena en forma agresiva, mostró los colmillos y empezó a ladrar de una manera extraña, como retando a la serpiente a atacarlo. Logró su cometido, la víbora lo atacó, pero con un ágil salto logró esquivar la mortal embestida, y luego otra vez se paraba frente a ella, en posición desafiante, con la melena erizada, los colmillos, el ladrido, y los brincos ágiles; logró alejar al reptil venenoso de las niñas.

 Ya Juan estaba con ellas, las puso tras él, y cuando se disponía a disparar sintió una mano que lo detenía. María penas podía respirar por la agitación, pero pudo sonreír y con una mirada hacer comprender a Juan que debían esperar un poquito. Y, para variar, tuvo razón. Ni bien estuvo a una distancia considerable del pequeño grupo, y sintiendo que ya no corrían peligro, Bribón cambió de estrategia: dejó de ladrar, emitió un gruñido aterrador y de forma violenta se lanzó al ataque. La serpiente al sentir el peligro huyó lo más rápido que pudo perdiéndose en la ladera, y Bribón aún desafiante, ladraba en su dirección como enviándole un mensaje: nadie ataca a mi manada...

 Voltea, saca un poco la lengua y menea la cola volviendo a ser el cachorro de siempre.

 Valentina llega primero y se cuelga de su cuello - Eres mi héroe!-, Catalina y Analía no demoran mucho y lo llenan de besos. Juan llega después, primero debe guardar el arma y ponerle el seguro. Levanta al cachorro y le frota la melena muy tierna y vigorosamente.
 María los mira sonriente, se seca las lágrimas, coge al cachorro cerca a las orejas y le estampa en cariñoso beso en la frente. Lo abraza y tiernamente le dice: Gracias, eres un valiente...

 Se seca nuevamente las lágrimas, se emociona mucho al recordar. Ya Bribón no es un cachorro. Ahora es una mascota grande y poderosa. No sabían que crecería tanto, pero al lado de ella sigue comportándose como un cachorrito recién llegado, pequeño e indefenso. María tiene la absoluta seguridad y confianza que Bribón cuidara, incluso con su vida, a las pequeñas; que, dicho sea de paso, están creciendo más rápido de lo que quisiera.

 - Señoras y señores, su atención por favor!.
 La voz de Analía suena traviesa y muy ceremonial. Juan se acerca y observa divertido. Catalina al lado de su hermana mira muy satisfecha, juntas han logrado una obra de arte, aunque en este momento la esconde tras de sí. Valentina y Bribón llegan jadeantes y se ponen de espectadores.

- El día de hoy vamos a coronar a la más hermosa, bella, preciosa, linda, amorosa, tierna, inteligente y comprensiva mamá de toda la galaxia! Es nuestra reina!
 Catalina muestra con orgullo la hermosa corona hecha de ramitos y flores silvestres digna de una reina y con sus manitas la coloca delicadamente sobre la cabeza de María, que tiene que agacharse un poco.
Aplausos y aullidos(de Bribón, es su forma de aplaudir), algarabía general. Una enorme sonrisa de satisfacción.

 Que divertido era hoy, pensaba María, ay pero ayer.... Ayer Catalina se pasó. Fue un cumpleaños de sorpresas programado y preparado por Juan, y todo andaba de maravillas, pero Catalina...
Ay, esta niña, de donde habrá sacado tanta habilidad e inteligencia? Y ayer, demostró hasta donde podía llegar...

Quimera - Capitulo 3. Juan.

Capitulo 3.

Papá ha llegado.

- Hay alguien en casa?
- Papito!
- Papi!
- Pa!
- Mi amor!

Cual avalancha humana, tres niñas y una dama, se abalanzan sobre el recién llegado y con la fuerza de sus abrazos y el empuje de su vehemencia se trepan sobre los hombros del padre. Solo el salto final de Bribón logra desestabilizarlo y todos terminan en el suelo con una gran risa. Besos, abrazos, lamidas. Todo es felicidad.

- Ya está bien, niñas, dejen respirar un rato a papá.
- No es necesario, mi amor. Los besos y abrazos de mis princesas nunca serán suficientes. Hey, Bribón, tu también estás invitado!
- Ja, ja, ja ...

Parece un grupo de niños que juega a todo. De todos Bribón es el mas feliz, pues sabe que con la llegada de Juan, el padre, toca salir al campo a paseos mas prolongados, y quizá pueda perseguir algún animal silvestre.

- Como te ha ido?
- Bien, aunque la cuota de trabajo sigue en aumento. Las cosas en Andrómeda no están muy bien, la gente no oculta su descontento, pero igual seguimos trabajando, y las salidas de cada dos semanas se mantendrán, sino iremos nuevamente a la huelga.
- No, por favor. No mas huelgas, eso siempre termina mal.
- Ya sabes que eso no depende de mi. Yo cumplo con mi trabajo, y ahora mas que nunca que las niñas están creciendo.
- Si, y mañana cumplen 4 años...
- Cumplimos todos, pues con ellas nosotros nacimos como padres. Y les tengo una pequeña sorpresa.
- Y cual es?
- Las sorpresas se llaman así por que sorprenden...
- Anda, dime. Me haré la sorprendida.
- Y quitarme la emoción de sus rostros? No. A esperar.
- Malo.
- Y ese puchero?
- Es que quiero saber..

Le estampa un cariñoso y largo beso en los labios. No cederá, sabe muy bien que hará las cosas a su manera. Ya lo conoce, además, ha trabajado tanto que merece ser complacido en todo. Es un buen padre y la mejor pareja. Sabe que tiene la mayor suerte del mundo por tenerlo a su lado.

- Niñas, la cena está servida!
- Ya vamos, mami! Solo un minutito mas, que Bribón no se deja atrapar....
- Entonces... allá va el gran coloso intergaláctico que atrapará a todas las princesas y reinas y todos los monstruos de los lagos y pantanos....
- Papi, no se vale... no debes interferir en los actos de pacificación del bosque encantado...
- Ya las atrapé!... Y ahora, ataque de besos!
- Ja, ja, ja.. Yo primera..
- No yo...
- Les gané, yupi!...
- Bribón, tu no debes de dar lamidas... hay muchas babas....

- Bribón, ven con Mamá! Y todos a la mesa!
Se acabó la fiesta. María está ceñuda, y todos están sentados en sus respectivos asientos. La jefa de la manada ha hablado, y nadie osa siquiera chistar ante una orden suya.

La noche cubre con su manto la pradera, solo una luz a través de la ventana muestra que la casa esta llena de vida. Las risas y los murmullos se trasmiten cual sinfonía melodiosa a través del campo...

Quimera - Capítulo 2. Analía, Catalina y Valentina.

Capítulo 2.

 Es el momento.
María nunca había sentido nada parecido. Le habían comentado que era difícil, que el dolor sería extremo. Pero no algo parecido. Soportó con valentía todo. Y al final sólo una idea no se le iba de la cabeza. Es cierto, tener un hijo en Quimera no era mucha felicidad sí era seleccionado para los trabajos en Andrómeda o para la guardia nacional. No eran los padres quienes decidan eso. En esta su primera ocasión había sido bendecida y no había tenido un bebe varón.

Ella había superado el parto bastante bien y las criaturas, hermosas por cierto, gozaban de excelente salud. No era eso lo que le preocupaba,  sino el hecho de como alimentar a unas fuertes y hermosas trillizas.

Analía, Catalina y Valentina.

Tres bellas niñas nacidas en el calor del hogar de María. Esta es la historia de sus aventuras.

 Valentina siendo la última destacó desde el principio. Su fortaleza física, su voluntad de hierro la hacían indomable, y su hermoso rostro de valkiria nórdica con su poderosa anatomía hicieron que desde el principio asuma el liderazgo del grupo, y sus hermanas asumieron ese liderazgo desde el nacimiento. No existía reto imposible de abordar para esta fiera disfrazada de mujer. Su nombre era sinónimo de liderazgo y fortaleza.

 Catalina era la segunda cronológicamente, pero parecía la mas pequeña. Siempre destacó por su inteligencia y su destreza con todo tipo de artilugio mecánico, y su aspecto de diosa griega le daba un aire de seriedad y sobriedad que infundía cariño y respeto. En sus manos no existía lo imposible. Era capaz de descifrar los códigos imposibles y de componer prácticamente todo. Su nombre podía ser sinónimo de inteligencia y habilidad.

 Analía, la mayor, parecía una princesa sacada de un cuento de hadas, con un aspecto de fragilidad y ternura que provocaban apachurrarla a cada momento, desde el inicio demostró dotes de artista nata. Antes de caminar bailaba, y antes de hablar cantaba. Era la comunicadora del grupo. Era capaz de integrar a cualquiera, convencer al mas incrédulo, apasionar al mundo entero si era necesario. Contagiaba el buen animo con extrema facilidad, llevaba la música a cualquier lugar. Su nombre era sinónimo de pasión y encanto.

 Así eran las tres hermanas, todas iguales y muy diferentes, hicieron que el mundo las observe con mucha atención, pues era imposible no darse cuenta de su presencia.

 María fue la primera en percatarse de lo especial que eran las niñas. Al inicio las confundía, pero eso duró poco. Apenas empezaron a caminar y hablar las diferencias se acentuaron. Y las tres siempre conseguían de su madre lo que querían, cada cual de una manera distinta, pero con el mismo resultado. A veces María pensaba que no eran niñas sus hijas, sino seres de otro planeta.

El colmo llegó cuando adoptaron a un cachorro abandonado, al que llamaron Bribón.

Bribón llego a casa una tarde de lluvia. Sus gemidos eran tan lastimeros y tan altos que María y las tres pequeñas no tardaron en encontrarlo. Empapado hasta los huesos parecía un juguete mal hecho con los pelos mal pegados y las costillas a flor de piel. Lo recogieron por lástima, ya que el pobre animal era mas feo que una pesadilla. María pensó en entregarlo en adopción al día siguiente, mientras tanto lo alimentarían y abrigarían.

No le causó sorpresa que sea Valentina quien cargo al cachorro de entre las malezas, Catalina le armó un comedero y una cama en unos segundos, y Analía lo seco y se encargó de alimentarlo. Así eran ellas.

A la mañana siguiente Bribón ya era parte de la familia. Analía no tuvo que hacer mucho esfuerzo para convencer a María. Valentina ya había hecho el programa de alimentación, paseos, entrenamiento para cuando Catalina ya estaba terminando de armar la Bribocueva y Analía diseñó las nuevas insignias de los Briboamigos.

Creció, mas rápido de lo que esperaban. Los paseos el entrenamiento y los cuidados hicieron de Bribón un hermoso animal con un pelaje brillante y tan fuerte, tan hábil, tan inteligente y tan cariñoso que era digno heredero de las cualidades de sus pequeñas amas.

- Al ataque!
- En ese preciso instante, la valerosa reina de la ciénaga desenvaina su espada dorada y con una valentía sin par se enfrenta a la bestia del pantano...
- A mi me toca ser la reina! Es mi turno!
- No. Yo aún tengo la espada dorada, así que mi turno continúa....
- Bribón, quieto! No desarmes el castillo!
- Las dos han perdido, la bestia del pantano ya ha destruido todo el reino de la ciénaga...
- No! Aún no termina, todavía tengo la espada dorada!

- Niñas. Ya es hora de dormir.
- Un ratito mas mami.
- No,  es hora de dormir!
- Pero Mamita, linda, preciosa, sabes que no podríamos dormir tranquilas si no terminamos de jugar, además Bribón nos ha ganado en este juego y eso a la larga podría perjudicarnos. Nos dejas un minutito mas, si?
- Contigo no se puede Analía. Ya cinco minutos mas, y luego las tres a la cama.
- Gracias Mamita! (El coro de tres vocecitas suenan cual arrullo en los oídos de la amorosa madre)

Sonriendo baja las escaleras. Aún puede oírlas, sabe que Valentina las vencerá pues es muy ágil y fuerte, sabe que Catalina reconstruirá todo rápidamente y que al final Analía se quedará con los mimos del cachorro. Sabe que las adora, y que daría su vida por las tres sin pensarlo siquiera, y también sabe que su felicidad es inmensa con ellas.

Ya es hora de dormir.
- Bribón, ven con Mamá!
Esa frase nunca falla. Es la única forma de separar al cachorro de las niñas. Es como una frase secreta entre ellas, pues sólo María puede decirlo, y Bribón sabe que ella es la jefa de la manada, y la adora y respeta.
Se acerca meneando la cola, y espera la mano cariñosa en la nuca. Una palmadita y Bribón está ya recostado a los pies de su ama. Es hora de descansar.

En el piso superior tres hermosas niñas a punto de cumplir los cuatro años duermen plácidamente y en sus sueños visitan lugares de ensueño liberando a planetas enteros de monstruos y enemigos.